El ateísmo

150 vistas
5 min lectura
Pixabay

Existen argumentos, tanto en pro como en contra, del ateísmo en la historia de la filosofía. Este tema es altamente polémico, así como lo son los temas políticos también.

Alguien decía “de religión y política es mejor no hablar a la hora de la comida, ya que te caerá mal”. Sin embargo, la filosofía trabaja todos los temas y hablaremos de este en especial.

Ya vimos en otra ocasión las demostraciones de la existencia de Dios, en Descartes y Santo Tomas de Aquino. Ahora toca mencionar, ¿cuáles son los motivos que tiene un filósofo para negar a Dios? 

Por ejemplo, Sartre piensa que Dios no existe ya que privaría al hombre de ser libre. Dios, al tener todo, haría que el hombre no pudiera existir como es. Es así como Dios es solamente una idea   contradictoria que representa al en sí y al para sí; es decir a las cosas que tienen esencia y a las que tienen conciencia.

Epicuro, por su parte, sostiene el ateísmo con una para paradoja que se hizo muy conocida, y dice así:

¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente.
¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo.
¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal?
¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? Entonces, ¿por qué llamarlo Dios?

No sabemos cuándo nació la idea de Dios, probablemente desde la prehistoria. Algunos creen que surgió por temor a aquellas cosas que, por miedo, no podían explicarse, por ejemplo, el temor a morir, o la ignorancia de las causas que provocaban fenómenos naturales.

Existe una pregunta fundamental en la historia de la humanidad ¿de dónde vienen todas las cosas?, ¿cuál es el origen de todas ellas? De hecho, ésta es la primer pregunta en la filosofía. Es ante esta interrogante que podemos decidir, usar la razón para responderla o, contestarla a través de la fe. Así Dios creó todas las cosas o el hombre inventó la idea de Dios, para satisfacer sus dudas y miedos.

Recuerda, querido lector que hay una tercera posibilidad, que es el agnosticismo, que consiste en no pronunciarse ni por la existencia de Dios, ni tampoco negarla. El agnóstico, como lo indica la misma palabra, no tiene conocimiento ni para afirmar, ni para negar la existencia de Dios.

A mí, en lo personal, me agrada la respuesta que dio Blas Pascal ante la existencia de Dios:

“Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe”

 Éste es el famosos juego de dados, es un azar, no hay nada escrito. Pero vayamos a los dados:

Blaise Pascal apostaría así, en cuatro escenarios:

Puedes creer en Dios; si existe te irás al cielo

Puedes creer en Dios; si no existe, entonces no ganarás nada.

Puedes no creer en Dios; si no existe, entonces no ganarás nada.

Puedes no creer en Dios; si existe entonces no irás al cielo.

Por lo tanto, si ganas, ganas todo y si pierdes, no pierdes nada. Es así como Pascal nos invita a apostar a que sí existe Dios.

Algún profesor me dijo en una ocasión esto que quedó profundamente grabado en mí: mire Rosarito si Dios existe o no, no es tan importante; como qué tanto necesita usted de Él. En estos tiempos de pandemia vuelvo a repensar el tema de Dios, una y otra vez.

Y a ti ¿te pasa también?

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Noticia anterior

Henry salva del ‘papelón’ a México

Siguiente noticia

López Obrador critica al PAN por su relación con Vox