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Drama de los migrantes

Recientemente el gobierno norteamericano ha iniciado una nueva cacería contra los “indocumentados”, sin duda expresión ofensiva para denunciar a quienes carecen de autorización para vivir en el “paraíso” estadounidense.

Las humillaciones, malos tratos, el sinnúmero de infamias que padecen nuestros paisanos, resultan inaceptables y sobre ello poco o nada se hace.

Con motivo de la pandemia por Covid-19, esas persecuciones contra quien solo ha cometido el delito de trabajar se suspendieron, pero al concluir la pandemia se han reiniciado con ferocidad. Disparar a mansalva y matar a quienes carecen de la mínima defensa, sin importar sexo ni edad, se ha vuelto cotidiano, al extremo de que nuestro gobierno se enorgullece de esa explotación, cuando sin más, “presume” las remesas que bien sabemos envían mexicanos que sufren todo tipo de desprecios, para aliviar el hambre de sus familiares.

Descaradamente el gobierno mexicano alardea las remesas como el principal ingreso que tiene México en su economía, algo inaceptable que lejos de avergonzar, a diario hacen mención de los montos que mandan nuestros connacionales.

El tema de la persecución que se sufre en Estados Unidos se vuelve inhumano y al final, para nada hay protestas serias, se entiende que es porque hasta cierto punto, se dan “arreglos”, en los cuales siempre salen perdiendo quienes, insistimos, por hambre, dejan el territorio mexicano.

En todo el planeta hay migrantes, huyen de sus países por diversas causas como persecuciones políticas y no se diga necesidades económicas, pero el trato que le dan en otros lugares a los migrantes es menos cruel que el de nuestros vecinos del norte, quienes, desde los de más alto nivel hasta los más modestos nos repudian.

En Europa infinidad de grupos provenientes de África, Asia y de Sudamérica, se han establecido de manera ilegal y en muy pocas ocasiones se les causa la virulenta acción como la realizada por los gringos.

Es imprescindible que nuestro gobierno actúe con dignidad, que exija un trato humanitario a quienes reclaman derechos y elementales beneficios sociales, ya que aquí debemos precisar que no solamente hay violencia física y psicológica, sino, además, a los indocumentados en la tierra del “Tío Sam”, les pagan menos y sin seguridad social, en cambio, las jornadas laborales son verdaderamente de esclavos.

En Madrid, en la Plaza de Cibeles, hay una manta digna de ejemplo que dice: “BIENVENIDOS INDOCUMENTADOS”. Ese es el trato amable para quienes provienen de otras tierras en busca de nuevas oportunidades.

El ser humano debe tener el privilegio de vivir en cualquier lugar que mejor le parezca con algunas formalidades, pero bajo ningún concepto es aceptable que se pretenda expulsar a quien reclama el derecho de vivir en esa tierra, sin importar fronteras, mucho menos posturas políticas, económicas, religiosas, o de cualquier naturaleza.

El tema migratorio es algo prioritario, urge sea atendido por todos los países, evitando cerrar fronteras y los famosos permisos especiales llamados visas, las cuales solo constituyen una muestra indiscutible de la cerrazón y egoísmo que invade a muchos territorios.

Aspiremos a un mundo mejor, insistimos, empezando por la plena libertad de transitar y vivir cada quien donde mejor le parezca, sujetándose a la indiscutible disciplina que marca una grata convivencia.

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