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“Don Goyo” está enojado, afirman los tiemperos

Pedro Hernández Müller

A sus 730 mil años de edad, el volcán Popocatépetl acaparó de nueva cuenta los reflectores durante las últimas dos semanas, al lanzar toneladas de ceniza y material incandescente a varios de los municipios circunvecinos, en uno más de sus llamados a estar alerta, por cualquier situación de riesgo.

“Don Goyo”, como se le conoce popularmente, hizo de las suyas y dejó en claro que, pese a su edad, sigue activo y lo hará por mucho tiempo.

Por el momento, el semáforo se encuentra en amarillo fase 3, pues aún no representa un peligro para los habitantes de los municipios cercanos, pese a las impactantes imágenes que se pueden apreciar diariamente, con los reportes del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), organismo encargado de monitorear la actividad del volcán, en coordinación con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Conforme al más reciente reporte de los mencionados organismos, el Popocatépetl ha expulsado material incandescente, con registro de hasta 138 minutos de secuencias de exhalaciones, con algunas explosiones, de moderadas a grandes con fragmentos en un radio de 12 kilómetros.

Entre los municipios afectados por las cenizas se encuentran: Tochimilco, Acteopan, Huaquechula, Tilapa, Atzala, San Diego Tochimiltzingo, Atlixco, Atzitzihuacán, Tianguismanalco, Chietla, Tepexco y Tlapanala, Chila de la Sal, Cohetzala, Teotlaco, Izúcar de Matamoros, Axutla, Jolalpan, Ixcamilpa de Guerrero y Chiautla.

Otros de los grandes afectados por esta situación, fueron los usuarios del aeropuerto de la Ciudad de México, pues alrededor de 2 mil 300 vuelos se vieron en apuros, con cancelaciones, retrasos y reprogramados, por lo que las aerolíneas tuvieron que tomar medidas especiales.

Conforme a lo señalado por la Organización de Aviación Civil Internacional, ante la ceniza volcánica las aeronaves pueden presentar varios problemas entre los que se encuentran: reducción de visibilidad en los parabrisas, cortocircuitos en los sistemas electrónicos, contaminación de aire dentro de la cabina, fallas en los motores y ceniza en los sistemas de ventilación y presurización de las aeronaves.

HABITANTES, SIN MIEDO

Pese a este escenario, los habitantes de Puebla y zonas circunvecinas aseguran no tener miedo y estar acostumbrados a las manifestaciones del “Popo”, de ahí que continúen su vida de manera natural, con rutinas impuestas y sin alteraciones.

Varios de ellos afirman que ahí nacieron y no tienen miedo de quedarse.

Debido a que la ceniza provoca daños respiratorios se recomendó a la población cubrir nariz y boca con pañuelos o cubrebocas, limpiar ojos y garganta con agua pura, cerrar ventanas y permanecer el mayo tiempo posible bajo techo y, en caso de salir a la calle, utilizar lentes de armazón.

Por su parte, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ordenó durante la última semana el regreso de clases a distancia para los niveles básicos, no obstante, dicha medida fue levantada el 26 de mayo, debido a la supuesta disminución en la actividad del volcán, por lo cual, desde este lunes, todos los niños deben volver a la escuela, a tomar clases presenciales.

De acuerdo con la IA, en caso de una erupción del Popocatépetl, la Ciudad de México no se vería comprometida, toda vez que la distancia entre el volcán y la CDMX es de 89.4 kilómetros, por lo cual sólo llegarían cenizas.

En dado caso, la lava y otros materiales volcánicos afectarían a San Pedro Nexapa, Cholula, San Pedro Benito Juárez, Atlixco y San Martín Texmelucan.

Aunque, como ya se mencionó, los pobladores de los municipios cercanos afirman que esto no sucederá, pues los tiemperos (personas que afirman hablar con el volcán) y saber cuándo Don Goyo despertará.

Según la leyenda, los tiemperos tienen “el don” (la capacidad) de hablar con el volcán. Éste les comenta el motivo por el cual está enojado o les hace las advertencias necesarias respecto a la actividad que presentará.

Los tiemperos también son los encargados de hacerle al “Popo” ofrendas o ceremonias para celebrar la vida y pedirle buen clima y lluvias para sus cosechas.

Cada 12 de marzo, los tiemperos llevan flores, frutas, incienso, artesanías y alimentos a las faldas del volcán para festejar el día de San Gregorio Magno e intentar tener contento a “Don Goyo”.

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