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Dimite el consejero de Seguridad del Gobierno de Ecuador tras dos meses en el cargo

El consejero del Gobierno de Ecuador para la Seguridad Nacional, Paco Moncayo, presentó su dimisión tras dos meses en el cargo, al considerar que ha cumplido su misión de dotar al país de instrumentos para “derrotar las múltiples amenazas” que aquejan especialmente a la población.

La renuncia de Moncayo se dio en un momento en que el Gobierno ha anunciado ciertos avances en materia de seguridad ciudadana, aunque también pocas horas después de un duro enfrentamiento de vecinos de un barrio de Quito contra delincuentes, que generó mucha preocupación en la ciudadanía.

Ecuador, azotado en los dos últimos años por una escalada de delitos y hechos violentos, atribuidos a bandas criminales, ha intentado sacudirse de ese flagelo que a diario provoca incidentes de inseguridad como robos, asaltos y asesinatos, entre otros delitos.

Moncayo, un general del Ejército en situación de retiro, asumió en abril pasado como consejero de Seguridad por pedido del presidente del país, el conservador Guillermo Lasso, para atacar la arremetida de la delincuencia y del crimen organizado.

En su carta de renuncia, Moncayo aseguró que durante su breve paso como consejero de Seguridad ha aportado a que se tomen decisiones que le permitirán al país “contar con una doctrina democrática y actualizada de seguridad nacional”.

También de “políticas, reglamentos y procedimientos de corto, mediano y largo plazo, indispensables para derrotar las múltiples amenazas que aquejan actualmente, con especial crudeza, a nuestro pueblo”.

Moncayo, no obstante, dejó abierta la puerta para que el mandatario cuente con él en asuntos que se dispongan y “de manera honoraria”.

En su carta de renuncia, también atribuyó la situación de inseguridad a la supuesta “abierta conspiración política” de grupos alineados con lo que denominó “proyecto autoritario, antidemocrático liderado por el expresidente Rafael Correa (2007-2017)”.

Esa doctrina ha sido esgrimida por varios sectores políticos de derechas que se oponen a un eventual regreso al poder del correísmo, a quien acusan de populista y de haber fomentado la corrupción en su Administración.

De hecho, Correa, que reside en Bélgica, ha sido condenado a ocho años de prisión por cohecho en del denominado caso Sobornos, donde él niega las acusaciones y considera que se trata de una persecución política a través del sistema judicial (law fare).

La dimisión de Moncayo, aceptada por Lasso, también se da en un momento en que el país está abocado a un periodo extraordinario de elecciones presidenciales y legislativas, previstas para el próximo 20 de agosto.

Esos comicios surgieron a raíz de que el presidente Lasso invocara en mayo pasado la llamada “muerte cruzada”, un procedimiento constitucional excepcional que le permitió disolver el Parlamento y forzar la convocatoria extraordinaria de elecciones para gobernar mediante decretos hasta que se constituya el nuevo Legislativo.

Con la “muerte cruzada” Lasso eludió la posibilidad de que sea destituido en el Legislativo, que en mayo pasado se aprestaba a votar una moción de censura en su contra, acusado de presunta malversación en una empresa del Estado. EFE

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