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De menos a más

Siempre se puede, y qué merecido se lo tiene el pueblo de Argentina ganar una Copa Mundial de Futbol así, de menos a más, y viviendo una época de crisis y de nefastos políticos que han llevado a su gente a tener problemas muy complicados, desde las economías del hogar al macro país.

Bien merecido el triunfo de unos jóvenes que lograron darle esta felicidad a todo un pueblo, que alegría por ellos.

Por otro lado, Francia también dio todo y brindó un buen espectáculo. Tremendo partido de final. ¿Quién ganó? Todo el mundo que ama y goza el futbol, millones de espectadores en el mundo disfrutamos un verdadero evento deportivo como hace años no se veía.

Gracias a estos jóvenes argentinos y franceses, a sus cuerpos técnicos y, sobre todo, a los fanáticos de todo el planeta.

Y aquí hay un paradigma muy grande, por todos los escándalos de corrupción que se manejan alrededor del futbol, desde los propios países y la FIFA en general, las sedes, etc.

Pero por el otro lado, es un claro ejemplo de que cada vez hay más personas que no quieren dejarse manipular y estar felices en todos los aspectos, no siendo manejados por ignorantes que juegan a ser políticos de cualquier partido político.

Ignorantes que se golpean en los congresos, que suben disfrazados a tribuna –como si fuera un circo–, se insultan, manipulan por dádivas y, al final, quien pierde es la gente que realmente trabaja.

Vaya, ¿se ha puesto a pensar con las “brillantes iniciativas” legislativas cuántos empleos se pierden? El ejemplo más reciente es el cabotaje aéreo. Le puede preguntar a cualquier persona que asista a las marchas políticas qué es eso, y casi nadie sabrá la respuesta.

Pero las miles de familias que viven de la industria de la aviación y trasporte de carga aérea –como la marítima–, vaya que tienen problemas también.

¿Dónde está la soberanía que tanto profesan, dónde está el cuidar a los ciudadanos, a las familias mexicanas? ¿Dónde están los eslóganes de las canciones de que tú eres la buena o el bueno? ¿Por qué?

De nuevo, quien pierde es el pueblo. ¿De verdad le informan al presidente López Obrador las implicaciones y los fondos? La verdad, no creo que lo hagan.

Parece que un día, y otro también, surgen brillantes ideas. ¿Por qué? Es producto de una profunda ignorancia y de una desmedida ambición de poder y corruptelas.

Pocos son –como lo hemos dicho– los congruentes, los que sí sudan la camiseta por el país. ¿Dónde está la rendición de cuentas? Ese capítulo será, sin duda, el más duro para el Presidente, que seguro no va con su proyecto.


El recordar puede ser un momento increíble o una tortura china, pero debemos ser responsables del privilegio de poder cambiar al país sin falsos mesías, como aquel expresidente que vende extracto de droga con efectos terapéuticos (según él), o de otros que buscan nuevas banderas que les sirvan de refugio, o embusteros que con sus organizaciones pretenden señalar la corrupción y agitan al “gallinero”.


Reiteramos que es muy complicado para el mandatario federal hacer todo solo, y cada fecha que pasa es un día menos de poder del Presidente y él lo sabe.


Ante la sucesión adelantada, veremos qué sucede. Al final, lo más importante es México y el trabajo del Presidente, que fue –y es– llevar más sustento a cada familia.


El reto es una gran conciliación con toda la sociedad, con empresarios, con trabajadores, con los gobiernos, que se paguen impuestos y que todos aporten en la medida de sus responsabilidades.


La izquierda en el mundo es una historia que ha dejado muchas enseñanzas. Si no, veamos a Rusia y su legado marxista, o a China, con su filosofía de Mao Tse-Tung.

México es más grande y es un país que se crece ante la adversidad. No es malo tener, es malo no tener, porque el peor golpe es al bolsillo de la gente.

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