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De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud Infancia y adolescencia, claves para la salud mental

Estas son dos etapas claves para reducir y prevenir los trastornos de salud mental que afectan a cerca de mil millones de personas en todo el mundo, según la OMS

La infancia y adolescencia son, de lejos, dos etapas claves para reducir y prevenir los trastornos de salud mental que afectan a cerca de mil millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. El 10 de octubre se conmemoró el Día Mundial de la Salud Mental, y de la mano del catedrático de Psiquiatría Celso Arango, te explicamos los motivos.

Arango, que es actualmente director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, detalla a EFE las razones de poner el foco en ambas etapas –infancia y adolescencia–, y ahonda en los factores de riesgo que desencadenan los trastornos mentales y que se pueden prevenir.

En líneas generales, las desigualdades sociales y económicas, las emergencias de salud pública, las guerras y las crisis climáticas se encuentran entre las amenazas estructurales para la salud mental presentes en todo el mundo.

No hay que olvidar que la depresión y la ansiedad aumentaron más de un 25% en el primer año de pandemia, y que los adolescentes resultaron uno de los grupos de población más afectados.

Pero en el terreno específico de la infancia y adolescencia, apunta Celso Arango, hay algunos datos que reflejan muy bien el por qué esta etapa es vital para prevenir los trastornos de salud mental.

El primero de ellos es que los abusos sexuales y físicos, el acoso escolar, y la negligencia en el trato a los niños explican el 30% de los trastornos en salud mental.

El segundo es que la edad media de aparición del 50% de los trastornos mentales ronda los 15 años, lo que refuerza el argumento de que urge centrar la prevención en las etapas más tempranas de la vida.

Así lo entiende Celso Arango quien señala también la importancia de tener en cuenta etapas anteriores como son la gestación, el parto y la crianza en los primeros meses de vida y primeros años escolares.

De ahí, entre otras acciones, la necesidad de potenciar el aprendizaje socio emocional en los colegios. Los estudios de investigación llevados a cabo a este respecto muestran como este aprendizaje disminuye la depresión, la ansiedad y la ideación suicida.

El especialista del Instituto de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón deja un último apunte sobre el que reflexionar: la influencia del cambio climático, y las consecuencias devastadoras que desencadena (inundaciones, temperaturas extremas…) y que afectan a la salud mental, especialmente en la etapa de la infancia y adolescencia.

“Sólo anotar que, si un día de verano se estropea el aire acondicionado, el número de crisis de angustia e irritabilidad y acontecimientos violentos se incrementa exponencialmente”.

INFANCIA Y ADOLESCENCIA, UNA ASIGNATURA PENDIENTE

En sentido parecido se ha pronunciado la Confederación Salud Mental España, al considerar la salud mental infanto-juvenil una de las principales asignaturas pendientes de la sanidad española que es urgente mejorar.

“Dale like a la salud mental. Por el derecho a crecer en bienestar” es el lema seleccionado por la citada confederación para conmemorar el Día Mundial de la Salud Mental 2022.

El objetivo del lema es interpelar e involucrar en el cuidado y la protección de la salud mental desde la primera infancia, no solo a instituciones y agentes decisores, sino también a jóvenes y adolescentes, así como a familias con niñas y niños, y a las comunidades educativas.

Se pretende que presten atención a la salud mental y le otorguen la importancia que tiene en la vida de las personas, prácticamente desde que nacen.

La imagen, elaborada por el diseñador Antonio Lorente, pretende conectar con la población más joven, poniéndoles en primer plano y haciendo un guiño a una de las vías de comunicación que más utilizan jóvenes y adolescentes: las redes sociales.

En la ilustración aparece un grupo de adolescentes sacándose un selfie en un entorno lúdico, pero con diferentes expresiones en sus rostros.

Esta escena introduce, además, una de las temáticas clave: los altos niveles de uso de las redes sociales y su correlación con la aparición de depresión, ansiedad, estrés, adicción a internet, explica la confederación.

Junto a los factores de riesgo para la salud mental de niños y jóvenes ya mencionados a lo largo del texto se pueden añadir también el género, las expectativas sobre el empleo o el cambio climático, las adicciones con o sin sustancia, la soledad no deseada, ser migrante o haber sobrevivido a un conflicto bélico o vivir una situación excepcional, como una pandemia.

En la actualidad, los adolescentes presentan más ansiedad, síntomas depresivos, autolesiones y conductas suicidas, según constata el Grupo de Trabajo Multidisciplinar sobre Salud Mental en la Infancia y Adolescencia, del que forman parte la Sociedad de Psiquiatría Infantil (SPI), y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).

EL 13% PADECEN ALGÚN TRASTORNO

Según un informe de UNICEF, se calcula que más del 13% de los y las adolescentes de 10 a 19 años padecen un trastorno mental.

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