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El líder de Movimiento Ciudadano Dante Delgado, quedó como un mentiroso

EFE
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Fiel a su estilo, Dante Delgado Rannauro quedó como lo que es: un mentiroso. El fundador –y dueño de la franquicia– de Movimiento Ciudadano prometió, en agosto del año pasado, ante los micrófonos del periodista de Radio Fórmula, Joaquín López-Dóriga: “Vamos a hacer un compromiso hoy y lo hacemos fuerte: si Movimiento Ciudadano no saca más votos que los partidos tradicionales, me retiro de la política”.

Y perdió… pero no ha renunciado a la política, faltando una vez más a su palabra. Estas son las cifras que lo ponen en evidencia como un mitómano.

El cómputo final de la elección presidencial arrojó que el candidato de MC –Jorge Álvarez Máynez– alcanzó 6.2 millones de sufragios, lo que representa el 10.3 por ciento de la votación para Presidente.

Y los “partidos tradicionales”, como los llamó Dante –la coalición opositora “Fuerza y Corazón por México”, conformada por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD)–, con Xóchitl Gálvez Ruiz como candidata, lograron 16.4 millones de votos, lo cual es el 27.3 por ciento en la elección presidencial.

Ergo, una paliza para Movimiento Ciudadano, por donde se le quiera ver.

A manera de descargo, Dante Delgado presumió que ellos –MC– habían obtenido más votos en la elección presidencial que el PRI. Y así, de tajo, el líder emecista se olvidó de su promesa, olvidando que él habló de los partidos de la alianza PAN-PRI-PRD, no de uno solo.

Y en lugar de cumplir su palabra y renunciar, el exgobernador veracruzano presumió los “logros” de su partido en las elecciones del pasado 2 de junio.

 

PAPEL DE ESQUIROLES

Por ejemplo, MC únicamente ganó una diputación federal de los 300 distritos electorales en juego para la Cámara de Diputados. Eso sí, a nivel plurinominal –por el porcentaje en la elección presidencial– alcanzaron 25 escaños… cuatro menos de los que tiene actualmente. Es decir, hubo un retroceso.

Y en la Cámara de Senadores igual salieron perdiendo, toda vez que MC tendrá una representación de seis curules: una ganada y las otras cinco plurinominales, lo que representa cinco menos que los 11 espacios que se llevó hace seis años.

Esos son los resultados de una mala estrategia planeada por Dante Delgado y su camarilla, que primero apostó por darle la candidatura presidencial al gobernador anaranjado de Nuevo León –Samuel García–, quien no pudo dejar a un sucesor a modo para que tapara todas sus tropelías, por lo que renunció a la candidatura y optó por regresarse a la gubernatura.

De última hora, entró al quite un desconocido exlegislador llamado Jorge Álvarez Máynez, quien no logró encantar con su sonrisa a flor de piel.

Un corte de caja somero apunta a lo que se supo desde un principio: MC y su candidato jugaron el papel de esquiroles en la contienda electoral, máxime cuando hubo ofertas de que Máynez declinara a favor de la candidata opositora Xóchitl Gálvez, en un intento por alcanzar y rebasar en las tendencias de intención de voto a la abanderada oficial, Claudia Sheinbaum Pardo.

Pero el dueño de la franquicia dijo que no, que ellos solos podían. Y ahí están los resultados y sus promesas incumplidas.

ENRIQUE ALFARO LO PUSO EN EVIDENCIA

Movimiento Ciudadano, más bien Dante Delgado, también presumió que ganaron la gubernatura de Jalisco, de la mano de Pablo Lemus. Sin embargo, no dice a los medios que Lemus no era su candidato, sino del aun mandatario estatal naranja Enrique Alfaro.

Cabe señalar que Alfaro está en contra de los métodos de Dante y su partido, y dijo a los periodistas, después de conocerse los resultados de las elecciones: “Ustedes díganme cómo entender que estemos festejando que le ganamos al PRI, cómo estar festejando que nos disputamos el cuarto lugar a nivel nacional. Nosotros en Jalisco lo que demostramos es que se pueden ganar elecciones. Nosotros competimos para ganar”.

Y se deslindó de MC y Dante: “Yo no voy a ser parte de un partido que encuentra en la mediocridad una forma de seguir subsistiendo, de hacer de la derrota una forma de seguir obteniendo recursos… Es la política que pasó de los destapes con cerveza a las despedidas con rímel. Esa política no es política…”.

Lo dicho: Dante Delgado es un político de la vieja escuela, marrullero y mentiroso. Por supuesto que no renunciará a la política, y seguirá cobrando sus jugosas prerrogativas.

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