Criptodivisas: Venezuela adopta el «Petro» y el Salvador al «Bitcoin»

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Ya Venezuela, tanto su gobierno como sus criptooperadores, había adoptado a las criptodivisas, en particular, al “Petro” para frenar el desplome de su divisa el Bolívar, debido a su incoercible hiperinflación.

Las criptodivisas circulan libremente desde marzo en Venezuela.

En realidad, el Petro es la primera criptodivisa a escala mundial respaldada por un gobierno, el venezolano, con el fin de darle vuelta a las sanciones asfixiantes que había impuesto Trump y que no ha variado Biden.

El Petro se encuentra respaldado por las pletóricas reservas petroleras de Venezuela que ostenta el primer sitial global cuando se toma en cuenta tanto sus hidrocarburos convencionales como los “pesados”.

El Petro venezolano es estatal y compite con los tenedores de Bitcoin y otras criptodivisas cuyos valores no se derivan de un recurso natural o del dinero gubernamental fiat (https://bit.ly/3iuEm6V).

Los analistas de Blockchain comentan que los criptomercaderes de Venezuela se encuentran entre los más activos en el mundo, situándose muy cerca de EE. UU. y Rusia.

Venezuela busca una solución digital para su crisis de liquidez. También es cierto que beneficia primordialmente a las altas clases medias y a las élites cuando la mayoría de la población ni entiende su significado.

Por lo pronto,8 millones de sus servidores públicos son pagados con Petros.

A 2,417 km de Venezuela, el presidente de origen palestino Nayib Bukele propuso la adopción del Bitcoin, que ha sido aprobado por su Congreso y que hace de El Salvador “el primer país en el mundo a clasificar oficialmente al Bitcoin como su divisa legal”, según la BBC de Londres (https://bbc.in/3goiUO9). Su Bitcoin no operará solo como moneda de curso legal, sino que participará al unísono del dólar estadunidense en los próximos 90 días.

Bukele exultó que los servicios financieros estarán ya abiertos al 70% de los salvadoreños que no tienen cuentas de bancos.

La medida de Bukele beneficiará el envío de remesas del pletórico número de salvadoreños que viven principalmente en EE. UU..

No hay nada a comparar entre Venezuela, que es una potencia mediana regional, con El Salvador cuya diminuta economía depende básicamente de las remesas que constituyen el 20% de su PIB cuando más de 2 millones de salvadoreños son migrantes y envían más de US$4,000 millones al año a su madre patria.

El problema radica en que el Bitcoin no tiene derivación directa con la economía real y ha exhibido fluctuaciones salvajes en su valor con alzas estratosféricas y devaluaciones salvajes.

A mi juicio, las criptodivisas representan el futuro de la digitalización de las monedas de los países, siempre y cuando cuenten con el respaldo de sus respectivos bancos centrales y en lo que el banco central de China lleva la delantera experimental.

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