Cómo bañar a tu gato en casa

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Purina/Cortesía

A pesar de la creencia popular, los gatos también se pueden bañar, aunque no tan seguido ni es tan necesario como con los perros. De hecho, si tu gato cuenta con buenas condiciones de salud, es probable que no necesite de un baño. Mientras que, dependiendo de su edad, tamaño, raza y estilo de vida, un perro se puede bañar en promedio cada 3 meses, aunque lo más importante es no hacerlo más de una vez al mes para evitar daños en su piel y pelaje; incluso, habrá algunos casos en que con dos baños al año será suficiente.

Por su naturaleza, los gatos disponen de un tipo de saliva que elimina la grasa y de una lengua cuya textura facilita que puedan acicalarse, deshaciéndose de la suciedad de su cuerpo, sin necesidad del baño.

Sin embargo, en contadas ocasiones tu gato puede necesitar de un buen baño, por ejemplo: si entra en contacto con aceite o sustancias tóxicas, si se ensucia mucho y su mal olor es insoportable o si sufre un padecimiento en particular que requiera de limpieza extra. En todo caso, siempre es recomendable consultarlo con el veterinario antes de actuar enseguida.

CINCO PASOS PARA BAÑAR A UN GATO EN CASA

1. Llena una tina con suficiente agua de tibia a caliente para bañar a tu gato.
No la llenes en exceso, ya que el gato se asustará por la profundidad del agua y aumentarás el riesgo de que éste escape. Pon en el suelo de la tina un tapete antiderrapante o una toalla para darle seguridad a tu gato una vez que entre a ésta. Si alguien puede apoyarte en la tarea, será una excelente ayuda. Hazlo dentro de una habitación segura, para que tu gato no quiera escapar ante cualquier distracción.

2. Utiliza siempre un champú especial que no contenga sustancias químicas ni perfumes.
Una vez que el gato esté en la tina, aplica una pequeña cantidad de champú evitando la zona de las orejas y los ojos. Nunca utilices un champú para humanos, ya que no es adecuado para gatos (ni perros) debido a la diferencia en los niveles de pH. Es más fácil lavar una parte específica del gato que todo el cuerpo. Por lo tanto, si hay una única zona sucia o contaminada, céntrate en lavar sólo esta parte. Si tienes que lavarle todo el cuerpo, enjabónalo del cuello a la cola sin olvidar la parte inferior, las patas y los dedos. Te será más fácil hacerlo si lo sacas de la tina y lo pones encima de una toalla, incluso si tienes que aplicarle un champú medicinal, que suele requerir cierto tiempo de contacto.

3. Después de enjabonarlo, enjuágalo con agua templada.
Para hacerlo, utiliza una jarra con el agua templada y evita que caiga en sus ojos y orejas.

4. Continúa con el proceso de secado.
Ten en cuenta que después de un buen remojo, a tu gato le encantará sacudirse enérgicamente para quitarse el exceso de agua. Puedes esperar a que termine y luego secar a tu mascota con otra toalla. No dejes que tu gato salga hasta que esté totalmente seco.

5. Recompensa a tu gato agradeciendo la confianza que tuvo contigo.
La hora del baño puede ser una pesadilla para muchos gatos, ofrecerle algún premio suele ser tanto una distracción de gran ayuda como un reconocimiento que ayudará a generar una experiencia positiva de tu gato hacia el agua.
(Con información de Purina)

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