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Colombia abre con disidencias de FARC su segundo proceso de paz en una turbulenta jornada

EFE/ Mario Caicedo
EFE/ Mario Caicedo

El Gobierno colombiano abrió con el Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC, su segundo proceso de paz en una jornada donde la incertidumbre ha sido la protagonista y que ha llevado a los campesinos a exigir a gritos un cese al fuego que finalmente las dos partes han anunciado para la próxima semana.

El día arrancó pronto en Tibú, epicentro del convulso Catatumbo. La convocatoria era las 8 de la mañana, pero el anuncio se demoró aunque al final fue recibido entre celebraciones.

Bajo un sol extremo, los ánimos de los asistentes fueron tensándose hasta que, hacia mediodía, explotaron en la tarima reclamando explicaciones. El jefe de la delegación del Gobierno, Camilo González, y al Alto Comisionado para la Paz, Danilo Rueda, no aparecían y los murmullos sugerían que podría no haber comienzo de las negociaciones.

Los anuncios no llegaban y los líderes y campesinos querían saber si habría cese el fuego o no, con la advertencia de que si no se confirmaba, las delegaciones no podrían abandonar el recinto.

Un grupo de líderes subió a la tarima y exigió la presencia de Danilo Rueda, quien solo había aparecido un par de minutos al inicio de la jornada y estaba entre bambalinas tratando de alcanzar un acuerdo.

Finalmente, la noticia llegó y Rueda, junto con el vocero del EMC, Andrey Avendaño, confirmaron: esta misma medianoche comienza un cese de operaciones ofensivas que culminará el próximo 16 de octubre cuando arrancará un cese el fuego bilateral que se extenderá hasta finales de año. También se garantizó que da inicio una mesa de diálogo entre ambas partes, que continuarán en Tibú toda la próxima semana, ese mismo día.

Tibú, esperanza e incertidumbre

Tibú, el municipio con más hoja de coca sembrada del mundo y con unos niveles de violencia muy altos por la presencia de varios grupos armados, estuvo poniéndose bonito durante 20 días para las delegaciones y para los colombianos que se movilizaron desde todos los rincones del país.

Guaviare, Meta, Caquetá, Putumayo, Antioquia, Cauca y Tolima son algunos de los departamentos que tuvieron representación en un coliseo repleto.

Y aunque llegaron, las delegaciones del Gobierno y del Estado Mayor Central jugaron desde pronto a un juego de idas y venidas, con la constante ausencia de los jefes de la parte institucional que preocupó a los asistentes. Avendaño tomó el micrófono en varias ocasiones para tratar de calmar los ánimos.

Finalmente, Rueda subió al escenario y los ánimos amainaron, recibiendo entre aplausos los anuncios: “La vida física, material, es la que nos permitirá consolidar la construcción creíble de la paz”, alegó. Pero las caras no reflejan la alegría que se esperaba de la prometida jornada.

De hecho, acaba con una sensación agridulce, pues los anuncios se parecen a los que se hicieron el pasado 19 de noviembre: la promesa de un cese y de la instalación oficial de la mesa para el 8 de octubre. Estas mismas palabras fueron pronunciadas, pero cambiando la fecha para el 16 con la duda de si esta vez sí será en serio.

El camino hasta la paz

El camino que han recorrido las delegaciones del Gobierno y del EMC no ha sido fácil, ni corto. Desde el año pasado se han sucedido los acercamientos previos que desde hace unos meses se convirtieron en reuniones oficiales con varios anuncios como resultado desde el departamento del Cauca.

En la última semana, la tirantez incrementó, con declaraciones y acciones de ambas partes que fueron los ingredientes de una receta llena de inquietud y desasosiego que hasta el último momento mantuvieron las dudas de si se realizaría el evento.

El EMC ha incrementado sus acciones violentas, sobre todo contra la fuerza pública en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, mientras que el Gobierno era reticente a dejar de lado los operativos contra las actividades ilegales de este grupo.

Con el acto simbólico en el que sellaron con un apretón de manos y un abrazo colectivo el recién inaugurado camino hacia la paz, las dos delegaciones son conscientes de que les queda por delante una ardua discusión y negociación que podría llevar hasta las comunidades el alivio que reclamaron en la cancha de fútbol de Tibú. EFE

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