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Coheteros de Puebla festejan su día con pirotecnia monumental

Para demostrar que trabajar la pólvora también es un arte, coheteros del estado de Puebla, centro de México, festejaron este martes el Día del Cohetero con la quema de pirotecnia monumental en forma de toros.

En la comunidad de San Cristobal Tepontla, en el municipio de San Pedro Cholula, estado de Puebla, los fabricantes de pirotecnia, llamada popularmente cohetes o “cuetes” en México, celebran su día con “toritos” monumentales creados por ellos mismos que miden hasta 4 metros de altura.

Los coheteros festejan el 17 de enero porque tiene como patrono a San Antonio Abad este día lo celebran.

En San Cristobal Tepontla existen 19 talleres de pirotecnia registrados ante la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena) de México, que es la dependencia que autoriza el uso de la pólvora, y cada taller participa con un animal de cartonería para la quema.

En la comunidad, la mayoría de los habitantes se dedican desde hace varias generaciones a la producción de pirotecnia.

Para esta ocasión especial los artesanos de la pirotecnia trabajaron durante las últimas dos semanas para realizar las estructuras en forma de toros, rinocerontes o cabras, entre los que destacó un toro que representaba al personaje de historieta Ironman y otro que fue la sensación de los infantes fue Ferdinand, toro de la película Olé.

El cohetero José Martínez, quien desde hace 45 años trabaja estas figuras, compartió a EFE que su “torito” tuvo un tiempo de elaboración de semana y media.

Para esta ocasión especial llevaron a cabo la pinta del papel con la que fue creada la silueta de animal, para después montar la estructuras y rehiletes que van cargados de cohetes especiales, debido a que los llenan de colores para que tengan mayor impacto entre la gente.

En punto de las 20.00 horas (02.00 GMT del miércoles) los coheteros se reunieron en el atrio de la iglesia donde se venera San Antonio Abad, patrono de los trabajadores de la pólvora, para ofrecer una oración, en la que su petición fue que los cuidara de todos los males y les diera inteligencia para manipular la pólvora que es un material altamente peligroso.

Tras el acto religioso, la banda música comenzó a tocar y fue cuando “arrancó” el primer toro, el cual es empujado por varios hombres, quienes encienden las mechas que conducirán el fuego hacia los cohetes previamente acomodados en las parte alta de las estructuras.

Los asistentes se concentran en el centro del patio, para bailar al ritmo de la música, sin importar que los toros de pirotecnia pasen junto a ellos, debido a que la adrenalina es el principal motor para llevar acabo la tradición. Justamente este es el principal festejo.

Tras su construcción, los monumentales toritos de cartonería, cargados con grandes cantidades de fuegos artificiales y explosivos, son quemados mientras recorren la explanada del templo en medio de la algarabía de las personas.

EFE

JBR

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