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Bomberos españoles luchan contra el fuego en Canadá, una “maratón” que durará meses

El personal español que combate la peor temporada de incendios forestales de la historia moderna de Canadá se enfrenta a fuegos de tal magnitud que durarán meses sin posibilidad de controlarlos, lo que convierte la lucha en “una maratón y no un esprint”.

El mayor incendio activo en Canadá en la provincia de Columbia Británica (en el Pacífico canadiense) es un monstruo que ya ha consumido la cifra récord de 5.539 kilómetros cuadrados, el tamaño de la comunidad autónoma de Cantabria en España.

Ante el tamaño del incendio y las condiciones meteorológicas, las autoridades canadienses admiten que no podrá ser controlado y que las llamas seguirán activas durante meses, hasta que llegue el invierno con precipitaciones de lluvia y nieve.

“La concepción de la emergencia es muy diferente” con respecto a España, admitió a EFE José Almodóvar Araez, jefe de equipo adjunto del contingente español.

Almodóvar es uno de los 100 españoles que llegaron el 14 de junio a Canadá para ayudar a combatir algunos de los 431 incendios forestales que están activos en el país norteamericano, una cifra muy superior a lo normal, que los expertos achacan a los efectos del cambio climático.

“En España hablamos de dos o tres días para un incendio grande. Quizás siete días con un incendio muy grande. Aquí hablan de meses en estos años tan complicados y secos, con incendios que van a seguir activos hasta el final del verano”, continuó.

“Para los canadienses es una maratón, no un esprint como para nosotros. Nos choca porque hemos venido para dos semanas y cuando nos vayamos el incendio no estará extinguido. Pero hemos entendido su filosofía”, añadió.

Las autoridades canadienses han distribuido al personal español en tres contingentes en la provincia de Quebec, un territorio tres veces del tamaño de España y que es uno de los más castigados por la ola sin precedentes de fuegos, con 110 incendios forestales activos, más de la mitad fuera de control.

Almodóvar, natural de Cuenca, admite que los próximos días van a ser difíciles para el personal español.

“Posiblemente hasta el sábado vamos a tener condiciones de comportamiento extremo. Sopla un fuerte viento del oeste que nos trae el humo de todos los incendios. El cielo está completamente blanco”, explicó Almodóvar.

Almodóvar es parte de un grupo de la comunidad de Castilla y La Mancha que trabaja junto con bomberos de Cataluña en un incendio situado al norte de la localidad de Chibougamau, a unos 500 kilómetros al norte de la ciudad de Quebec.

Otro grupo, formado por las brigadas de refuerzo contra incendios forestales del Ministerio de Transición Ecológica (Miteco), está en Mistissini, 90 kilómetros al norte de Chibougamau. Y el tercero, con personal de Murcia y la Comunidad de Madrid, está en un área septentrional incluso más remota, Lac Claverie.

Ante el agravamiento de la situación,  las autoridades de Quebec ordenaron la evacuación de la comunidad de los indígenas Cree en Mistissini por las amenazas del humo y las llamas, que están a sólo 28 kilómetros de la población de unas 3.000 personas.

La Société de protection des forêts contre le feu, (SOPFEU), la entidad de Quebec encargada de coordinar las respuesta a los incendios forestales, considera el fuego de Mistissini, que tiene una extensión de 40.000 hectáreas, como fuera de control.

SOPFEU teme que la extrema sequedad que se da en estos momentos en la provincia provocará que los alrededor de 40 incendios forestales que bomberos como el contingente español ha ayudado a contener en las últimas semanas, se escapen de nuevo de su control.

“Tenemos que estar muy atentos al comportamiento del fuego. Ayer (jueves) por ejemplo, la mala visibilidad imposibilitó volar a los helicópteros hasta el final del día”, explicó Almodóvar.

Las jornadas para los españoles se inician a las 5.30 de la mañana, cuando se concentran en el campamento base para viajar a las inmediaciones del incendio, y terminar a las 19.30.

A pesar de la dureza de las condiciones, Almodóvar sólo tiene una queja.

“Los mosquitos. No contábamos con ellos. Se están convirtiendo en una molestia. Nos han dado un repelente que usamos cada día. Debe ser que los europeos estamos menos acostumbrados pero a algunos nos están comiendo vivos”, concluyó con una sonrisa. EFE

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