Biden, el Pentágono y la FDA militarizan la vacuna Pfizer

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vacuna pfizer
EFE

La militarización de las vacunas no es ninguna novedad cuando las dos otras superpotencias globales, Rusia y China ya lo habían implementado.

Ahora toca el turno al Pentágono que obligará a sus recursos humanos a usar la vacuna estadounidense/ alemana Pfizer/BioNTech después de que, en forma espectacular y expedita, en una carrera contra el tiempo—cuando normalmente una aprobación de esa índole debe durar mínimamente 2 años—, la FDA aprobó su comercialización bajo el nombre de Comirnaty (https://bit.ly/3BhnNlb), pese a las severas críticas de la prestigiosa revista médica británica British Medical Journal (https://bit.ly/2WmmfXN).

El pretexto de la aprobación expedita se debe a la fulminante penetración de la variante Delta que ha causado estragos—paradójicamente con un mayor número de infectados, pero con menor letalidad—que incrementó los ingresos hospitalarios.

The Wall Street Journal informa que tanto el Pentágono como las escuelas de Nueva York iniciarán la inoculación masiva que tiene también como objetivo persuadir a un alto número de ciudadanos escépticos y asépticos que ponen en tela de juicio la bondad de las vacunas, cuando un 40% de la población no ha sido vacunada, ya que muchos temen los efectos secundarios, del tipo de la miocarditis (inflamación del músculo cardiaco), que se ha producido después de la segunda dosis en jóvenes masculinos, pese a que Pfizer se jacta de alcanzar una prevención efectiva hasta del 95% en los casos sintomáticos.

Las otras dos vacunas estadounidenses Moderna—cuyas dos inoculaciones utilizan la tecnología similar de “RNA mensajero” que la de Pfizer— y Johnson&Johnson no han corrido con la misma suerte selectiva que su competidora de Pfizer que lleva el liderazgo acelerado en EE. UU., en particular y, por extensión, a “Occidente”.

Cabe enfatizar que la muy popular vacuna sueco-británica AstraZeneca en México, todavía no ha sido aprobada en EE. UU. ni para uso en caso de emergencia.

Inclusive, en el caso específico de la variante Delta del Covid-19, las autoridades sanitarias de EE. UU. estimulan una tercera inoculación de la vacuna Pfizer, sin contar todavía con estudios clínicos persuasivos (https://on.wsj.com/3DgY1za).

Más aún: pareciera que Pfizer, que dirige el muy polémico israelí-estadounidense Albert Bourla —nacido en Tesalónica, Grecia y gran aliado de Israel—goza de la bendición de la administración Biden, a grado tal que su vacuna ha sido autorizada en el segmento de adolescentes de los 12 a 15 años (https://on.wsj.com/3DixjGs).

La legendaria revista médica británica BMJ fustigó la precipitada decisión de la FDA de otorgar la “aprobación plena” a la vacuna Pfizer por “razones políticas” y sin ninguna discusión pública de los datos.

Sucede que los muy puritanos investigadores y clínicos del BMJ no consiguen entender desde su torre de marfil las tratativas financieras de Pfizer—entre las primeras del Top Ten farmacéutico del ranking global (https://bit.ly/3gucWft), que además contribuyó en la campaña del presidente Joe Biden—-gran aliada de GlaxoSmithKline: ambas dilectos gigantes del “Big Pharma”.

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