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Ayotzinapa

Un hecho terrible para el País sucedió el 27 de septiembre de 2014, cuando se dio a conocer que 43 normalistas de la tradicional e histórica Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, conocida como Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, desaparecieron cuando viajaban en autobús por las inmediaciones de la Ciudad de Iguala, después de realizar actividades proselitistas y acudir a “botear”, para apoyar sus necesidades escolares, dado que el gobierno les niega el sustento requerido en su escuela internado.

En el pasado, las Escuelas Normales Rurales constituyeron un símbolo importante en la educación nacional; en ella se preparaba a los grandes y excelentes profesores que le dieron lustre a la educación pública. Los destacados docentes al egresar, acudían a los ámbitos rurales para formar excelentes mexicanos, de tal suerte que el “normalismo” se vestía de gloria; en estas escuelas, se cumplían los más altos objetivos de la Revolución Mexicana, encaminados ellos, hacia la capacitación y formación sólida de quienes se desempeñaban en el ámbito rural.

La excelsitud del “normalismo” tuvo la debida interlocución de grandes pedagogos, como Rafael Ramírez Castañeda, Lauro Aguirre, José Vasconcelos y aun los lineamientos de John Dewey. Es claro que los esfuerzos educativos hacia el “normalismo” fueron intensos hasta 1970, después, tanto en los ámbitos rurales, como urbanos, vino la decadencia y para el año 2000, la llegada de un gobierno panista destruyó de manera cruel, el gran ámbito de la formación de docentes, como lo es la Escuela Normal.

Hoy por hoy, absurdamente los maestros no se forman en Escuelas Normales, es el caso que simplemente presentan un examen de conocimientos y sin más formación pedagógica, acceden a las aulas, lo cual constituye un verdadero drama en perjuicio de la niñez y juventud de México.

La gloriosa Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, se fundó en 1926 y su trabajo fue excepcional, de alto reconocimiento, al igual que el de otras de su mismo género, tal es el caso de la Escuela Normal Rural “Lázaro Cárdenas del Río”, De Tenería, en Tenancingo, Estado de México, la Normal Rural “Luis Villarreal”, El Mexe, en Hidalgo, solo por mencionar algunas.

Sin duda el aspecto ideológico era esencial en las Escuelas Normales, instituciones donde los lineamientos de izquierda eran básicos, la actitud liberal de los maestros era indiscutible e indispensable y no se podía concebir nunca a un docente que no fuera de ideas progresistas y avanzadas, de esta manera, ante la llegada de “educadores” no normalistas, el credo de la escuela mexicana se perdió, los principios de la Constitución Mexicana de 1917 se opacaron o apagaron y los maestros dejaron de ser guías y portaestandartes de una corriente definida y valiosa y más aún, de los principios revolucionarios y todo aquello se volvió en la esfera educativa, una total desorientación.

Al abandonar el estado al “normalismo”, particularmente al rural, este ha emprendido una lucha desigual, donde lo sistemático es acabar con tales escuelas y simplemente la Normal Rural de Ayotzinapa, sufrió embestidas que casi han terminado con ella. Así, el “normalismo” rural lucha, y en este renglón, insistimos, 43 estudiantes fueron en busca de apoyos sociales para subsistir y por ese solo hecho, fueron masacrados. Como es cotidiano, las mentiras aparecieron en forma sistemática y un gobierno mentiroso trató de ocultar la verdad, precisamente el de Enrique Peña Nieto, quien es el verdadero y único responsable, además culpable de una serie de falsedades para desprestigiar al “normalismo”.

Al final, aunque hubo voces que desde un principio señalaron que se trataba de un crimen de Estado, es ahora cuando se ha dado a conocer de manera absoluta la existencia de tal; que quede claro, quien victimó a los normalistas fue el Estado mexicano, de manera contundente el ámbito federal y es precisamente contra quien ahora debe actuarse, contra esos personajes siniestros; bajo ningún concepto se deben evitar acciones para que paguen los pelafustanes que cobarde y vilmente, por el solo hecho de ser normalistas, asesinaron a 43 promesas nacionales que hoy por hoy estuvieran en las aulas, dando la batalla contra la ignorancia.

La impunidad, así como la perversidad, no pueden bajo ningún concepto aceptarse. Es momento de darle un ejemplo al mundo, para que, empezando por Peña Nieto, Presidente de México en ese entonces y sus colaboradores, designados por él, den cara a la justicia y se muestre al mundo que en México pueden cambiar las cosas y que el influyentismo, los manejos oscuros y la creación de delitos, no habrán de permitirse nunca jamás.

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