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Avanza en Argentina una reforma a la ley que regula los alquileres

La Cámara de Diputados de Argentina aprobó y giró al Senado para su discusión un proyecto para modificar la ley que regula los alquileres de inmuebles, cuyos valores se han disparado y hasta incluso se fijan en dólares en el difícil escenario económico que transita el país suramericano.

La iniciativa para introducir cambios en la ley de alquileres fue aprobado por 125 votos a favor, 112 en contra y tres abstenciones.

Desde su entrada en vigencia en 2020, la ley de alquileres ha sido objeto de fuertes controversias entre propietarios e inquilinos porque establece contratos de como mínimo tres años y la actualización anual del monto del alquiler que, debido a la altísima inflación en Argentina, suponen alzas muy significativas y difíciles de afrontar.

El proyecto de reforma, que impulsa la oposición, baja los plazos mínimos de contratos a dos años, con actualizaciones cada cuatro meses según un índice o una combinación de índices acordados entre propietarios e inquilinos.

En un escenario económico en Argentina que torna imposible acceder a préstamos hipotecarios o ahorrar para comprar una vivienda, alquilar también se ha vuelto en extremo complejo.

Además de las garantías a presentar y de la escasa y cara oferta de propiedades disponibles para alquilar, los pagos se ajustan por inflación en un país donde el 20,7 % de los habitantes de grandes centros urbanos alquila el sitio donde vive.

La ley de 2020 ha generado, en la práctica, una retracción de la oferta de propiedades en alquiler y, por ende, mayores costes de renta para los inquilinos.

“La Cámara de Diputados de la Nación, dio un primer gran paso para la corrección de una ley que sólo trajo inconvenientes y paralizó por completo al mercado de alquileres en nuestro país”, destacó Mariano García Malbrán, presidente de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios.

García Malbrán apuntó que unos cinco millones de ciudadanos argentinos necesitan una solución habitacional y que este cambio legislativo, “si bien no brindará una recomposición inmediata” en la oferta de inmuebles en alquiler permanente, puede generar “un interés de los propietarios para que nuevamente ingresen al mercado de locaciones residenciales permanentes”.

“Es necesario que los legisladores tomen conciencia del drama social que están atravesando muchas familias en todo el país”, sostuvo el corredor inmobiliario.

En la Ciudad de Buenos Aires, los altos precios impiden a gran parte de la población alquilar siquiera un monoambiente, empujándoles hacia zonas con infraestructura y servicios de menor calidad.

Según un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, el alquiler promedio de un estudio en Buenos Aires fue en julio de 120.000 pesos (328 dólares al tipo de cambio oficial/301 euros), cifra que supera la de un salario mínimo en Argentina y que implica un alza del 145 % con respecto a los valores de igual mes de 2022.

De acuerdo al mismo informe, el porcentaje de viviendas ofrecidas en alquiler por un pago fijado en dólares estadounidenses ya es del 52,4 %. EFE

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