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Atentados sacuden proceso electoral, más de 16 aspirantes asesinados

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Ser aspirante o candidato en nuestro país se ha convertido, por desgracias, en un oficio peligroso y hasta mortal.

El escenario político en México se ve ensombrecido por una ola de violencia sin precedentes, con un saldo devastador: al menos 16 aspirantes a cargos públicos han sido brutalmente asesinados en lo que va del proceso electoral actual. Este sombrío panorama ha dejado en evidencia la vulnerabilidad de la democracia mexicana y ha levantado alarmas en todo el país.

Los asesinatos, distribuidos en 13 estados de la República, han sido particularmente notorios en Guerrero, una entidad que ha experimentado el mayor número de casos de violencia electoral, según un informe revelado por el Laboratorio Electoral.

El estudio publicado por el Laboratorio Electoral arroja cifras alarmantes: entre el 4 de junio de 2023 y el 7 de febrero de este año, al menos 16 políticos en busca de puestos de elección popular fueron víctimas de ataques mortales. Estos ataques se suman a una larga lista de incidentes violentos relacionados con el proceso electoral, que incluyen 11 atentados, cuatro secuestros o desapariciones, y dos casos de amenazas graves.

“Registramos un total de 33 personas asesinadas directamente relacionadas con el proceso electoral, abarcando aspirantes, precandidatos, candidatos, encuestadores, colaboradores partidistas, funcionarios públicos y familiares”, explicó el informe.

El análisis detalla que, de las 33 víctimas mortales, al menos 16 se identificaron como aspirantes o precandidatos a cargos públicos en las elecciones de 2024, la mayoría de ellos vinculados al partido Morena. Otros partidos también han sido afectados por esta violencia, con miembros del PAN, Movimiento Ciudadano, PRD y PRI entre los asesinados.

 

VIOLENCIA EN 13 ESTADOS

La violencia electoral ha hecho mella en 13 de las 32 entidades del país, destacando Guerrero, Veracruz y Michoacán como los estados con mayor incidencia de estos lamentables sucesos.

Los datos del Laboratorio Electoral revelan una tendencia preocupante, con un aumento constante de la violencia política en los últimos años. En 2018, se reportaron 145 víctimas mortales durante el proceso electoral, una cifra que se elevó a 88 homicidios en 2021.

Es importante destacar que esta violencia se concentra mayormente a nivel municipal, con 13 de las 16 personas asesinadas aspirando a la presidencia municipal.

Estos datos se suman a las conclusiones del informe “Votar Entre Balas” de Data Cívica, que documentó un alarmante total de 574 agresiones político-criminales en 2023, consolidando ese año como el más violento de los últimos cinco años en México.

El informe surge en un momento crucial, un día después de que el INE acordara con las autoridades de seguridad del Gobierno un nuevo “Plan de Seguridad para candidatas y candidatos”. Este plan busca proporcionar medidas de protección específicas para los aspirantes a cargos públicos en los próximos comicios del 2 de junio, dividiendo las zonas de riesgo en baja, media y alta.

Lo dicho: ser candidato es un mortal oficio…

LOS CRÍMENES RECIENTES

En los últimos días, la violencia política en México se ha cobrado la vida de varios líderes políticos en diferentes estados del país. El antepasado fin de semana, Yair Martín Romero, precandidato de Morena a una diputación por Ecatepec y Tlalnepantla, fue brutalmente asesinado junto a su hermano en el Estado de México. Este desgarrador suceso ha conmocionado a la comunidad política y a la sociedad en general.

La escalada de violencia no se detuvo ahí. En la misma fecha, se dio a conocer el fallecimiento de Jorge Antonio Monreal, funcionario local y sobrino del senador y del gobernador de Zacatecas. Este lamentable incidente se suma a la lista de ataques dirigidos contra figuras políticas en el país.

Días antes de estos trágicos sucesos, otro golpe a la clase política mexicana sacudió a la nación. Juan Pérez Guardado, cuñado de los hermanos Monreal, fue asesinado en Fresnillo, sumándose así a la creciente lista de víctimas de la violencia política.

En enero, se informó del homicidio de Giovanni Lezama, dirigente panista en Morelos; Sergio Hueso, aspirante a una alcaldía de Movimiento Ciudadano (MC) en Colima; Miriam Ríos, representante de MC en Michoacán; y Marcelino Ruiz, exalcalde perredista en Guerrero.

El mes de febrero no ha sido excepción a esta ola de violencia. Jaime Vera, quien buscaba la presidencia municipal de Mascota (Jalisco) por el Partido Verde, fue asesinado en circunstancias aún por esclarecer.

 

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