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Ante toros descastados de San Marcos, Lorenzo Garza corta oreja en Texcoco

En la segunda corrida de oportunidad en la Feria del Caballo de Texcoco, municipio vecino a la capital en el centro de México, el torero mexicano Lorenzo Garza Gaona cortó este sábado la única oreja de un festejo de oportunidad compuesto por seis espadas.

En una corrida que se vio condicionada por el mal juego de los astados de San Marcos, la afición registró media entrada en la plaza Silverio Pérez, con capacidad para 5.500 personas y que se ubica a 37 kilómetros de la Ciudad de México.

La apatía del abre plaza al acudir a la muleta fue la tónica de la tarde. Los toros del hierro de San Marcos, de buenas hechuras, despertaban expectativas al saltar al ruedo para defraudarlas al embestir el peto de la montura de los varilargueros, donde se empleaban sin casta ni fuerza. A partir de ahí todo era deambular sin bravura.

Con el primero de la tarde el torero Antonio Romero atesoró el mérito de mantener al de San Marcos en pie tras caerse repentinamente al inicio del tercio de muleta. Con esfuerzo trenzó muletazos al paso, con cadencia.

Dedicó mucho tiempo a construir con la mano derecha cuando en la izquierda estaba resuelto el asunto. El toro por ese pitón asomó algo de casta y emoción. Romero se percató y el resto de su faena intentó mandar con su mano siniestra sin llegar a lograrlo, pues ya no valía con mantenerlo en pie. Mató de dos estocadas.

Gerardo Adame enfrentó un toro también apagado y de ritmo mortecino al que logró muletear por ambos pitones eligiendo bien los tiempos pero citando con precaución y ligando sin quietud. Su labor fue de demasiados pases para una embestida sin emoción.

Salió en tercer lugar un toro armado, de berrendo a cárdeno, sin empuje ni casta, al que Lorenzo Garza Gaona no podía hacer otra cosa más que jugarse el tipo. No sucedió y tampoco abrevió. Una estocada fulminante le facilitó una oreja.

A Sergio Garza le tocó en suerte otro descastado que se iba al suelo. El diestro, como antes Romero, tardó demasiado en echarse los trastos a la mano izquierda por donde el astado daba más de sí. No citó mal al natural y se pudo ver una tanda acoplada entre hombre y animal citando el primero con la muleta desmayada.

De nuevo otra faena larga a una res sin bríos. Tras varios intentos y un aviso se retiró Garza.

El quinto espada fue Francisco Martínez quien fue prendido de mala manera al poner banderillas. El joven estuvo segundos ensartado en el pitón. Se fue herido pero al volver al ruedo se pudo comprobar que no de gravedad.

Martínez se esforzó de manera anodina ante una res que rápidamente desarrolló sentido. Luego el de luces pasó un calvario para estoquear al de San Marcos.

Cerró plaza un cárdeno descastado y peligroso con el que Emiliano Villafuerte “El Moso” bregó con valor sin poder sacar nada en claro de su comparecencia en Texcoco. EFE

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