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Analista que combina ‘Big data’ con historia: “Vamos a una era de inestabilidad”

EFE/Luis Lidón
EFE/Luis Lidón

Luis Lidón

¿Existen patrones comunes en revoluciones y periodos de cambios históricos? El investigador Peter Turchin considera que sí y augura en los próximos años un ciclo de inestabilidad en Occidente -acelerado por las nuevas tecnologías- que puede acabar incluso con “la desintegración de Estados”.

Peter Turchin, biólogo de formación, es uno de los analistas más destacados del Complexity Science Hub Vienna (CSH), un centro impulsado por varias universidades para promover la investigación de sistemas complejos y “Big data” en Austria.

El investigador estadounidense de origen ruso, que cambió la biología por la historia después de presenciar la desintegración de la Unión Soviética, ha creado un nuevo campo de estudio, la “Cliodinámica”, que busca encontrar patrones en la historia, fases de auge y decadencia, con el análisis de metadatos.

En 2010 publicó un influyente artículo en la revista Nature en el que, usando su método de análisis, predecía un ciclo de inestabilidad en Occidente.

Turchin considera en un entrevista con EFE que lo sucedido desde entonces, como el Brexit, el auge del populismo, la elección de Donald Trump y el asalto al Congreso de EE.UU., respaldan sus predicciones. Y advierte: “Las cosas irán a peor”.

Este año Turchin ha publicado un libro, “End Times” (editorial Penguin), en el que explora las causas de la inestabilidad en distintos momentos históricos, como la Guerra Civil de EE.UU. o la caída de la dinastía china Qing, pero centrado en el presente en EEUU.

La rebelión de las élites

Su modelo indica varios factores de inestabilidad: la creciente desigualdad de riqueza y salarios, el empobrecimiento de las masas, un incremento de la deuda pública, y la “sobreproducción de élites”, hijos de familias adineradas y graduados universitarios que compiten por un número cada vez más limitado de puestos de poder y prestigio.

Debido a esa “sobreproducción de élites”, quienes no encuentran su sitio suelen ser quienes luchan contra el orden social que los excluye, así una facción descontenta de las élites suele convertirse en las contraélites que cuestionan el sistema.

“Cada vez hay más frustrados con ambiciones políticas, y eso es peligroso”, señala.

Esta situación, según Turchin, ha sido un precursor de la inestabilidad social en el pasado y lo será en el futuro debido también al impacto de tecnologías como la inteligencia artificial, que, a su juicio, es un acelerador de cambios.

“Los abogados han tenido un papel destacado como revolucionarios, es el caso de Lenin, Fidel Castro, Robespierre o Gandhi”, explica Turchin.

En EE.UU., explica, “se gradúan tres veces más abogados de los puestos de trabajo para ellos”. Y la automatización con la IA empeorará las cosas, con lo que el empleo para abogados, entre muchos otros profesionales, se reducirá.

“Así que tendremos aspirantes a la élite aún más frustrados. Y eso significa que más personas de esa formación se convertirán en organizadores, en líderes del cambio”, asegura.

El patrón cíclico de descontento se debe, en su opinión, a lo que define como “bomba de riqueza”, que desplaza prosperidad de las clases bajas a las élites, exacerbando la desigualdad.

Turchin también relaciona esta teoría con el auge del populismo y el Brexit, y afirma que la frustración no solo se encuentra en las clases trabajadoras, sino también entre aquellos que se sienten marginados a pesar de su riqueza.

El experto prevé un aumento en la radicalización y la violencia política durante esta década, pero asegura que esto no es una predicción, sino “escenarios posibles” sacados de su modelo.

Indica que a menos que se adopten políticas redistributivas, como las del New Deal de los años 30 en EE.UU., la trayectoria de desintegración política en Occidente seguirá su curso.

“No soy pesimista, sino realista”, asegura Turchin, que indica que si no se cambia de rumbo, Europa y EE.UU. se dirigen a un gran periodo de inestabilidad que puede llevar incluso “al colapso de Estados”.

Las democracias resultan especialmente afectadas por la inestabilidad porque sus sistemas se basan en el consenso, en el respeto de unas reglas comunes.

“La democracia requiere de consenso social, de la cooperación entre las élites y la población. Así que cuando la cooperación entre distintos grupos de élite se rompe las instituciones formales no son suficientes”, indica.

Turchin asegura haber analizado unos 200 procesos de crisis estatales en el pasado y compara la situación con el famoso inicio de Ana Karenina de Tolstoi: “Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”.

“De la misma manera, todos los Estados felices se parecen: son capaces de ofrecer una buena calidad de vida a sus ciudadanos, existe la cooperación social, las élites trabajan en común. Los Estados en crisis o que colapsan lo hacen cada uno a su manera”, concluye.EFE

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