Aeroméxico vuela bajo

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EFE

La línea aérea símbolo de nuestro país es Aeroméxico. Esta, al igual que otras aerolíneas, pasa por momentos difíciles que le han obligado a someterse a un concurso mercantil en los Estados Unidos.

Son evidentes los esfuerzos por seguir en el mercado; sería lamentable que desapareciera, al igual que ha sucedido con otras importantes organizaciones de la aviación, tengamos presente a la decana de los aires nacionales, Mexicana de Aviación, que entró en una crisis fraudulenta que acabó con ella; por cierto, se habla de que pronto se reintegrará, lo cual será afortunado para todos. En un panorama similar se encuentra Interjet, que ha tenido que abandonar los cielos. Con base a lo anterior, deseamos que Aeroméxico se logre mantener y reestablezca su economía.

Por otro lado, hay aspectos que resultan negativos para Aeroméxico en lo que se refiere al actuar de sus empleados. Tal vez por inexperiencia o mala fe, algunos de sus trabajadores muestran una actitud agresiva y desorientadora, que llega a la falsedad.

De inicio, si usted pretende ser atendido emprenderá un viacrucis, no es exageración cuando se precisa que, para hablar con un agente vía telefónica, pueden transcurrir no menos de 40 minutos, después de los cuales, sin más explicación le “cuelgan”; por supuesto la irritación del usuario se presenta al no poder aclarar dudas, precisar vuelos o costos, circunstancias muy especiales que se han dado en particular en viajes al extranjero, que por razones obvias han sufrido vicisitudes.

El maltrato a los clientes es inadmisible, pero mucho más la voracidad en los cobros por todo tipo de conceptos: expedición de boletos, cambio de tarifas, cargos por servicio y, en fin, es verdaderamente molesto que se estén presentando auténticos fraudes por parte de Aeroméxico; ejemplo, cuando un boleto no se usa por causas ajenas al pasajero, en lugar de regresar el dinero con que se compró, Aeroméxico le entrega un voucher limitado y condicionado, siendo un acto a todas luces ventajoso.

Si usted adquiere un producto o servicio en cualquier parte del mundo y no se lo entregan, le devuelven su dinero, pero Aeroméxico no lo hace y si usted pretende lograrlo, se enfrentará además a la siempre inútil Procuraduría Federal del Consumidor.

En Aeroméxico resultan cotidianas las fallas por cambio de vuelo, horarios y aunque hay un reglamento que marca compensaciones, tal es la prepotencia que simplemente no lo cumple, ante ello suman los puntos negativos para con la empresa símbolo de la aeronáutica mexicana.

Es bien cierto que todos, insistimos, pasamos por momentos difíciles, pero eso no justifica la picardía e inmoralidad, sobre todo el maltrato, despotismo y agresiones de los empleados, frente a esto, los funcionarios de Aeroméxico son inalcanzables e imposible de atenderle para escuchar su protesta.

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