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Abusos sexuales, el drama que pilló “por sorpresa” y dividida a la Iglesia lusa

Más de 500 denuncias y 4.815 víctimas fueron desveladas por la comisión que estudió los abusos sexuales a menores en la Iglesia lusa desde 1950, cifras que “pillaron por sorpresa” a una institución muy dividida, según la periodista Sónia Simões, que acaba de publicar un retrato de este fenómeno.

Tras casi un año de trabajo, la comisión creada por la propia Conferencia Episcopal Portuguesa (CEP) divulgó su informe final el pasado febrero, y confirmó que Portugal no era un “oasis” y que, como en otros países, las víctimas de abusos sexuales cometidos por el clero se contaban por miles.

“La Iglesia fue pillada por sorpresa por las conclusiones”, asegura a EFE Simões, periodista y consultora portuguesa que acaba de publicar “En nombre del Padre” (Oficina do Livro, 2023), el primer libro que retrata la cuestión de los abusos en el país después de concluirse el trabajo de la comisión.

Esa “sorpresa” hizo que la reacción que tuvo defraudase tanto a la sociedad como a las víctimas.

“Ante más de 500 denuncias de víctimas, ante una lista de curas sospechosos en activo, la Iglesia no actuó rápidamente y no fue afirmativa para decir que los apartaría para investigar. Eso provocó un gran sufrimiento en las víctimas”, señala la periodista.

DIVISIÓN EN EL CLERO

La CEP dejó en manos de los obispos la decisión sobre los curas sospechosos y cada diócesis actuó por su cuenta, apartando del cargo a cerca de una quincena de sacerdotes el mes siguiente.

No hubo una respuesta conjunta, lo que confirmó que la Iglesia está muy dividida.

Pero esa división no “justifica” su actitud, defendió Simões: “Hay una cultura instalada que se tiene que cambiar”.

Parte tiene que ver, defiende en su libro, con las formas de liderazgo en la institución y el abuso de poder, y es necesario cambiar la formación de los futuros sacerdotes en los seminarios.

“Consideran que son la representación de Dios en la Tierra y aprovechan su posición de poder para, en el caso de los agresores sexuales, en su relación con las víctimas, instrumentalizarlas diciendo que lo que hacen es una elección de Dios”, señala.

A pesar de que la respuesta de la Conferencia Episcopal al problema no convenció a la sociedad, la periodista no considera que el tema interfiera en la fe de las personas, pero sí “debilita” a la Iglesia como institución.

La Iglesia portuguesa tendrá una oportunidad para redimirse este agosto, cuando Lisboa se convertirá en el epicentro del mundo católico con la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), a la que asistirá el papa Francisco.

“Debe aprovecharlo para pasar un mensaje de que está aprendiendo con las conclusiones que dio la comisión y que está presente en las víctimas y no las va a olvidar”, zanjó Simões. EFE

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