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Samuel Ramos y el psicoanálisis del mexicano

Por Rosario Sarmiento

“No fue triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo, que es el México de hoy”.   Placa que se encuentra en la plaza de las tres culturas, Tlatelolco.

En 1897, nació en Michoacán Samuel Ramos. Médico, filósofo, que estudió el psicoanálisis de Adler en Paris y también fue rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Ante el gran optimismo de sus antecesores, Ramos afirma que lo primero que tendrían que hacer los mexicanos es aceptar lo que son y dejar de imitar, tanto a Europa como a Estados Unidos.

El mestizaje es la realidad de México, de nada vale que se siga diciendo “fuimos conquistados”, México es el producto de esa conquista y la fusión con los pueblos prehispánicos. La idea que se formó el mexicano es que es una víctima y con ella se formó en él, el complejo de inferioridad que sigue sometiéndolo aún hoy.

Samuel Ramos nos dice que el mexicano es inferior, afirma que se siente inferior, demostrando servilismo hacia otros, o también prepotencia hacia los demás. Esto lo lleva a ser desconfiado e hipersensible frente a la opinión externa. México es un pueblo muy joven aún, y como inmaduro tiende a imitar. 

En principio se imitó a lo español; posteriormente la moda era copiar la forma de vida francesa; después, se quiere reproducir lo que sucede en Estados Unidos. Esto de imitar y sentirse inferiores, dice Ramos, no deja de crear un verdadero nacionalismo mexicano; es decir, el formar una identidad del mexicano.

Y ¿quién o quiénes son los que se sienten inferiores?, el filósofo responde en su libro, Perfil del hombre y la cultura en México, que todos guardan un sentimiento de inferioridad. En el capítulo que se llama, psicoanálisis del mexicano, expone la figura del “pelado” quien representa a la clase baja mexicana; este personaje se siente muy macho, es un individuo que lleva descubierta el alma, ostenta valentía mediante unos impulsos elementales que otros hombres prefieren ocultar. 

Asusta a los demás, haciéndoles creer que es más fuerte y decidido; sin embargo, este es su yo ficticio, ya que, en el fondo, en el yo real existe desconfianza, fragilidad y sentimiento de inferioridad.

Al igual que el pelado, el hombre de la ciudad, la clase media y el burgués, también son desconfiados, y esto lo practica hacia todos los demás. No cree en las teorías, niega y rechaza todo por principio. Suele ostentar lo que no tiene, gasta más de lo que gana y no piensa en el futuro. Su vida está dirigida por el día de hoy, según soplen los vientos.

El mexicano es pasional, agresivo, quisiera ser un hombre con poder. A pesar de estar muy bien preparado, no cree en sus habilidades, dedica demasiada energía en aparentar lo que él mismo no cree que tiene o siente que es. Nadie puede tocarlo, criticarlo, porque su susceptibilidad es enorme y reacciona con un sentimiento de superioridad que en realidad es ficticio.

Ideas fuertes de Samuel Ramos que tuvieron influencia en las obras de Leopoldo Zea y Octavio Paz. A manera de conclusión diré que, Ramos piensa que el mexicano debe superar el sentimiento de inferioridad, llenar ese vacío que tiene con una nueva visión de lo mexicano, sin imitaciones para que pueda sentir su valor real, ¿ustedes qué piensan?

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