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CaBayo de Troya – Una buena amiga

Hace años, por azares del destino, conocí a una señora entusiasta, emprendedora y luchadora. Esa persona, una vez me dijo que padecía cáncer, pero ella siguió luchando, nos enseñó a todos a dar la batalla, y a tener fe, camaradería y llevar con resiliencia las cosas.

Ayer, esa mujer no perdió la batalla, pues la dio de manera férrea, nunca cejó en ese empeño, y pudo hacer muchísimas cosas, pero Dios se la llevó a su lado. Y ya descansa con él.

Ella se sentía arropada por sus hijos, por sus nietos, por sus amigos, por todos aquellos que quiso y la quisieron y lo seguirán haciendo.Estas letras no son un tributo ni un homenaje, sino una reflexión de lo efímera que es la vida. 

Fue tanto el amor que esta mujer tuvo para dar, que poco después de casarse, en 1972, y al enterarse que con su pareja no podían tener hijos, decidieron adoptar a cuatro pequeños, a los que llenó de cariño y atenciones.

Luego de 20 años de matrimonio, la pareja decidió separarse, pero ella nunca dejó de ver a sus hijos y de estar al pendiente de ellos en sus necesidades.

Los últimos días, ella los pasó con sus hijos y nietos, con quienes incluso plantaron un árbol, a manera de homenaje a la vida y para ser recordada con la madre naturaleza.Ese acto simbólico de amor lo hicieron durante el Día del Padre, cuando ella se reunió con sus hijos, nietos e incluso su exmarido.

Siempre sonriente, con palabras dulces y una educación impecable, además de un gran corazón, así siempre será recordada por quienes tuvimos la fortuna de conocerla y quererla.

Descansa en paz, querida Lilian de la Concha.

Siempre estarás en nuestros corazones, pensamientos y recuerdos… ▪

carlos.bayo@angelmetropolitano.com.mx 

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