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CaBayo de Troya – Alcoholismo y violencia en la pandemia

El incremento del alcoholismo en este encierro se ha disparado en ambos sexos y edades en nuestro país.

Todos los días, podemos leer, con tristeza, una realidad insoslayable: casos de personas que en cuarentena se dedican a ingerir bebidas alcohólicas en su casa, y que, al calor de la borrachera, ejercen violencia contra su propia familia.

Estos actos muchas veces terminan muy mal, pues se han dado casos en que hay maltratos verbales, agresiones físicas e incluso muertes por violencia.

Por ello es sumamente importante conocer programas de apoyo –como los que tiene el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF)–, que de manera acertada está trabajando en apoyo a la población vulnerable del país.

Y es que estos lamentables casos, quienes casi siempre salen perdiendo son los miembros más vulnerables de la familia, que son los pequeños. Por ello, es muy importante que los miembros afectados sepan que pueden contar con el apoyo de esta institución.

Vale anotar que el DIF es el organismo público descentralizado encargado de coordinar el Sistema Nacional de Asistencia Social Pública y Privada; promotor de la protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, bajo el imperativo constitucional del interés superior de la niñez, así como del desarrollo integral del individuo, de la familia y de la comunidad, principalmente de quienes por su condición física, mental o social enfrentan una situación de vulnerabilidad, hasta lograr su incorporación a una vida plena y productiva.

Así, el DIF apoya a las familias y personas que, en sus diversas etapas de vida, enfrenten alguna condición de vulnerabilidad. Y esta violencia familiar que se genera por el abuso del alcohol en uno o ambos padres, es uno de los factores que hace más vulnerables a los niños.

El problema no es menor, e incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que existen vínculos estrechos entre el maltrato infantil y el consumo de alcohol, sobre todo cuando dicho consumo es nocivo o peligroso.

La misma OMS apunta que estudios han confirmado que el alcohol contribuye en grado significativo a este tipo de violencia, y muchos de ellos demuestran que ser maltratado en la infancia, “se asocia a un considerable incremento del riesgo de consumo peligroso o nocivo de alcohol en etapas ulteriores de la vida.

Esta nota descriptiva detalla el papel del consumo nocivo de alcohol en el maltrato infantil, su repercusión a lo largo de toda la vida sobre los patrones de consumo de alcohol de las personas que fueron maltratadas en la infancia, y el papel de la salud pública en la prevención”.

Por ellos, por los niños y nuestras familias, debemos decir no al abuso del alcohol y mucho menos al maltrato…

carlos.bayo@angelmetropolitano.com.mx 

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