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“El AMOR cura y el ODIO mata”

Por Mónica Shekaibán 

Todos nuestros pensamientos tienen un efecto directo en nuestro cuerpo, como ya hemos mencionado en otros artículos, el pensamiento genera la emoción y la emoción dispara la conducta, esto nos dice que todo nuestro cuerpo está interconectado entre sí y con el exterior, toda la información circula a través de él y genera un impacto y un estilo de vida, que define quienes somos y como nos cuidamos.

Como tratamos a los demás, nos da una idea de cómo nos tratamos a nosotros mismos, ¿qué tan enojado o feliz estamos?, al día tenemos entre 70 y 80 millones de pensamientos, de los cuales el 90% de ellos se repiten al día siguiente, así que el estado de ánimo y de salud, están regidos por la calidad de los pensamientos que tenemos todos los días, por eso es muy importante tratar de tener y compartir pensamientos positivos, amorosos, de agradecimiento, de empatía y compasión, porque todo aquello que damos al otro, nos lo damos a nosotros mismos, y esa es la forma en la que se va definiendo nuestra personalidad,

Como dice Confucio: “Como es dentro es fuera”.

Hay un experimento de Masaru Emoto, “Los Mensajes del Agua”, que nos da una perspectiva muy clara con respecto a este tema. 

En 1994, el doctor Masaru Emoto, científico japonés, tomó agua de la llave, examinó algunas gotas con un microscopio electrónico, las fotografió y las congeló.

Después tomó de esa misma agua y llenó dos botellas, a una le pegó cinta adhesiva con la palabra “Amor” y la expuso a música clásica y pensamientos positivos y a la otra botella le puso la palabra “Odio” y la expuso a música heavy metal y pensamientos negativos, luego congeló una muestra de cada una de las botellas y más tarde las analizó y descubrió que la botella con la palabra Amor, mostraba preciosos cristales simétricos, parecidos a los copos de nieve y el agua estaba clara y saludable. En cambio, la muestra de la botella del Odio estaba opaca, asimétrica y se había echado a perder. 

Sin agua no habría vida en la tierra, el 70 % de la superficie terrestre está cubierta por agua, así como el 70 % del cuerpo humano está compuesto por agua. Lo que aprendemos de este experimento es que la forma en que nos comunicamos con nosotros mismos afecta directamente a todo nuestro organismo, todos tenemos la capacidad de curarnos a través de pensamientos positivos, nosotros alimentamos de esta forma el agua que circula por nuestros cuerpos, en cambio, si los llenamos de enojo, ira, envidia, celos, frustración, coraje, lo estamos alimentando negativamente y lo enfermamos, nos envenenamos poco a poco.

Es importante poner atención en la forma en la que alimentamos nuestra alma, ya que tenemos la habilidad de curarla o enfermarla, hay que identificar los pensamientos que nos generan mal estado, para comenzar a reprogramarlos o eliminarlos de nuestra mente y vivir en paz y con alegría.

 

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