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La última cama

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Foto EFE/EPA/JAWAD JALALI

Por Roberto de la Madrid

Advertencia para México y muchos países. Este es el dilema de la última cama, licencia literaria que ilustra la tragedia humana. Los medios parece que les encanta decir que Brasil colapsa, España colapsa, Italia, los hospitales colapsan por el coronavirus. Pero no se detienen a reflexionar o ni siquiera a dejar clara la definición.

Cuando usan “colapsa” se refieren a que el hospital no puede más, el problema es que la tragedia no está en ese punto, sino en que alguien tiene que escoger quién muere y quién vive. Ese es el punto, que cuando el hospital está colapsado, ya no es que “se hizo todo lo que se pudo para salvar una vida”, sino al revés, no se hizo nada.

Y esta es la verdadera tragedia tanto para el doctor, como para una sociedad y un país entero. Este es el dilema de la última cama, cuando el doctor se convierte en el juez del juicio final, y escoge quién merece la vida y quién es el que pone en la lista de los que sobran, porque no hay respiradores ni camas suficientes para atender a todos. “Elegir a la persona precisa, a la más indicada —Dios mío soy creyente, que Dios me ilumine nada más—, es muy fuerte.

Estamos llegando a unos momentos en los que hay que tomar estas decisiones fuertes”, dice con un nudo en la garganta la doctora Carmen Vega, jefa de Terapia Intensiva del Hospital El Carmen, en Santiago. Esto es lo que está pasando en Chile, país al que se le pronosticaba la mejor gestión de la pandemia y que resultó en uno de los peores de América.

La causa es lo más dramático, “el problema es la estructura económica, 10 familias son las dueñas del país, y la política se casó con la riqueza, así para proteger su poder privatizado todo, desmantelando la salud pública, si no eres rico, no tienes medicina digna”, me dice Nicola Hadwa analista internacional desde Valparaíso, Chile.

Y lo que pasa suena la alarma desde Argentina hasta México, donde el mismo capitalismo depredador e irresponsable le importó más generar riqueza que proteger la vida de los demás: la corrupción, el saqueo, los sobornos, “licitaciones” ilícitas entre gobiernos e iniciativa privada han hecho de los servicios básicos un basurero, dejando a la salud en manos de y para ricos. Dice el Banco Mundial, lo que vemos en Chile es que los ricos ganan como los de Alemania y los pobres como los de Mongolia.

Hoy, además, los gobiernos están usando al coronavirus como pretexto perfecto para explicar la pobreza, el desempleo y la debilidad del sistema de salud, cuando es un problema de décadas, y no del neoliberalismo o del socialismo precisamente, sino del político tramposo, mentiroso y sin escrúpulos que ha tejido una estructura de desprecio por la vida.

Ese es el virus que hay que combatir hoy y después de que acabe la pandemia.

1 Comment

  1. Muy buen abordaje de esta situación que padece el mundo actualmente ya que como explicas trasciende lo sanitario y abarca muchos factores. El capitalismo es un sistema económico pero que se infiltra inescrupulosamente en todos los aspectos de la vida misma y parece que este no tiene respeto por los valores más nobles de la humanidad. Un saludo desde Montevideo, Uruguay.

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