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La gran inundación de 1927 en el Mississippi

Por Michel Rosengaus

En otras ocasiones hemos tratado aspectos sobre inundaciones, pero quizá con énfasis en inundaciones repentinas en cuencas relativamente pequeñas. Hoy abordaremos un caso en el extremo opuesto: la gran inundación de 1927 sobre las márgenes del río Mississippi. Primero coloquémonos en contexto; el área total de la cuenca del río Mississippi es de 3,238,000 km2, del orden de 1.64 veces el área total de México. 

Sin importar qué tan intensa sea una tormenta local, en lo individual, produciría efectos negligibles sobre el caudal de dicho río. Para producir un desbordamiento de sus márgenes usuales se requiere un intervalo climatológico largo con lluvias por arriba de lo normal, y esto precisamente es lo que ocurrió hacia finales del año 1926 y principios del año 1927.

Buscando los datos de precipitación mensual histórica en EE.UU.  (https://gis.ncdc.noaa.gov/maps/ncei/summaries/monthly) observamos que a partir de agosto de 1926 en extensas partes de la cuenca se presentaron lluvias de más de 250 mm/mes que persistieron (con excepción de nov-1926) hasta agosto de 1927. 

Obviamente esto produjo un desbordamiento de las márgenes usuales del río en muchos sitios a lo largo de varios intervalos, pero con un pico alrededor de abril de 1927. En dicho pico había porciones de la zona inundada que medían hasta 97 km de margen a margen. El área inundada alcanzó el orden de 70,000 km2 (algo así como el estado de Zacatecas), pero aún más impresionante es que 27,000 km2 de ellos tenían un tirante de más de 10 metros sobre el nivel original del suelo (equivalente a unos tres pisos de altura). 

El terreno alrededor del cauce es extremadamente plano, por lo que la población no tenía muchas opciones hacia donde movilizarse. Los puntos más altos eran las coronas de los diques marginales del río, unos ocho metros arriba del nivel natural, por lo que grandes cantidades de refugiados se ubicaron sobre ellos a lo largo de las márgenes. Al ser rebasados los diques en algunos puntos, la inundación los rodeó por completo, teniendo que ser rescatados lentamente a través de lanchas. 

Los daños se calcularon en unos 400 millones de dólares (que actualizados al 2020 equivaldrían a unos 5,896 millones de dólares, unos 147,500 millones de pesos). El agua permaneció anegando las zonas inundadas por semanas, en algunos sitios por meses. El desastre produjo una enorme emigración de población rural de la zona hacia los centros urbanos del (mal llamado) Medio Oeste norteamericano.

En aquel entonces el Presidente de los EUA era Calvin Coolidge, personaje que al parecer no estuvo muy interesado en atender directamente esta catástrofe, sino que nombró a un coordinador para hacerlo, manteniéndose relativamente al margen y dejando rienda suelta a dicho coordinador, un ingeniero en minas, Herbert C. Hoover, en dicho momento Secretario de Comercio, esto con base en su experiencia previa en el envío emergente de alimentos a la devastada Europa después de la Primera Guerra Mundial. 

 Su manejo técnico del problema se consideró apropiado, aunque no dejó de ser controversial el trato desigual entre la población de raza blanca y de raza negra en los campamentos de refugiados. Parcialmente por el prestigio adquirido durante el manejo del desastre por la inundación de 1927, Herbert Hoover se presentó como candidato a la Presidencia de los EUA en 1928 por el Partido Republicano, ganando dichas elecciones, sucediendo a Calvin Coolidge en dicha posición.

Paradójicamente, a partir de 1929, y perdurando hasta 1938, se presentó una masiva sequía en la parte central de los Estados Unidos, misma que fue un componente muy importante de la Gran Depresión. Las cantidades de polvo del suelo seco que se generaron por la sequía (y por el cambio del suelo de su vocación original a suelo agrícola ocurrida desde el siglo XIX y su abandono durante la depresión) se le dio por llamarla el Dust Bowl (Tazón del Polvo). No cabe duda que podemos aprender algo de los desastres del pasado y de cómo los administramos.

Ahora más que nunca, toma decisiones inteligentes, ahora que las recetas empiezan a ser confusas. 

Manténte sano.

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