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El caleidoscopio lúcido

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Por Mariana Rodríguez

Sean bienvenidas y bienvenidos a mi primera colaboración (de espero muchas) en el Ángel Metropolitano. La idea es que esta sección sirva como una especie de catarsis ante la situación mundial en la que nos encontramos. Esto, a través de recomendaciones de películas y series que pueden ayudarles a pasar la pandemia de una manera más ligera (e incluso después de ésta; en caso de que recuperemos nuestros fines de semana, vamos a necesitar algo entretenido en nuestra nueva vida).

Antes, me gustaría contextualizarles que intentaré abarcar todos los estados de ánimo que estamos buscando poner en movimiento. Es decir, a veces queremos ver algo totalmente “desenchufador”: divertido, un poco tonto, un tanto sin sentido; algo que nos aparte de la realidad. En otras ocasiones necesitamos algo más reflexivo; por ejemplo, un documental o una película dramática con temáticas profundas e incluso oscuras. Otras más tenemos ganas de algo que nos motive al llanto, al terror, al miedo o a esos sentimientos que antes teníamos que provocar por ser tan lejanos a nuestra realidad

Asimismo, intentaré recomendar series de diferentes plataformas, pues yo sé que no todas las personas pagan por un servicio de entretenimiento. Pero estoy segura que entre nuestras amistades hay alguien que nos puede compartir una rebanada de su suscripción.

Dicho esto, comenzamos.

Hoy quiero recomendarles The last dance. El primer episodio apareció en Netflix, la plataforma más usada en México, el 19 de abril de este año; y el último, el 17 de mayo, por lo que si son como yo podrán ver toda la serie “de un jalón”.

¿De qué va este último baile? Si son fans de los deportes, en específico del basquetbol, seguramente ya saben que este documental producido por ESPN cuenta, en diez episodios, la época dorada de los Chicago Bulls de la NBA y, en específico, del gran Michael Jordan. Pero si son como yo, que lo único que saben de este veloz deporte es que hay que meter una pelota naranja en un aro y que Jordan protagonizó junto con Bugs Bunny una joya noventera llamada Space jam, entonces esta serie definitivamente es para ti.

¿Por qué? Porque el documental se centra en develar el éxito abrumador del equipo chicagüense que, de manera espectacular, consiguió seis campeonatos de la mano no sólo de MJ, sino de un equipo sólido, diverso y hasta problemático.

Así que no es necesario ser fan del deporte ráfaga o haber nacido décadas atrás para poder sentir la nostalgia noventera de apoyar al equipo de Chicago como cuando íbamos en la primaria. Aún recuerdo el intercambio de tazos con las figuritas de la película de los Warner Brothers. (¡Por cierto, Space jam ya está disponible también por Netflix!)

De lo que sí tienes que ser fan es de la humanidad. Porque lo que hace este documental es mostrar ese lado humano del “Black Jesus Christ” (cita literal del programa). También ser fan de las emociones, las pasiones y los deseos humanos. Pasiones muchas veces dañinas o tóxicas, pero humanas al fin y al cabo. Jordan es un hombre sumamente competitivo al parecer en todos los planos de su vida y no sólo en la cancha. Por algo se le acusó de tener problemas con el juego. Sin embargo, me parece que esa hambre de ganar, ese miedo al fracaso, ese deseo de ser el mejor del mundo lo motivó a comportarse como lo hizo. Vemos a un MJ que a veces puede pecar de arrogante, otras de bravucón, insoportable, egocéntrico y narcisista, pero lo que también se ve es a un hombre al que desde pequeño se le dijo que era el mejor y que lo debía demostrar.

En un capítulo muestran el acoso de la prensa en un tiempo sin redes sociales: no hay Twitter, no hay Instagram. Es conmovedor ver correr a los camarógrafos con sus pesados equipos tras la sombra del jugador de Carolina del Norte. A pesar de ese acoso constante, él se daba el tiempo de hablar con la prensa con una elocuencia que ya no se ve tanto en el olimpo de la farándula.

La edición de los episodios puede ser un tanto confusa; “juegan” con la línea del tiempo de la historia de los campeonatos del equipo. Mi recomendación sería que no intenten quebrarse la cabeza con eso y mejor fluyan con la narrativa de los entrevistados. De hecho, la producción hizo un gran trabajo al conseguir a figuras como Obama, Carmen Electra, algunos excompañeros de Jordan —incluyendo al increíble Dennis Rodman—, así como a otros satélites que orbitaban al astro mayor.

Recomiendo esta serie a cualquier persona que quiera recorrer (literalmente) el backstage de una vida llena de mitos y logros; que quiera conocer la opinión de quienes rodeaban y admiraban a un equipo no de amigos, sino de gladiadores con distintos antecedentes. Eso también fue un plus: adentrarse no sólo en la vida de Michael Jordan, sino también de Scottie Pippen, el ya mencionado Rodman, el croata Toni Kukoč, entre otras tantas personas. Ver esta serie es una oportunidad de atestiguar la lucha que, a la larga, tiene seis victorias escritas en el cielo, pero que nunca había sido desentrañada.

No dudo que ESPN, tras este éxito avasallador, tenga más colaboraciones con Netflix. Quizá pronto sabremos los secretos de nuestros equipos favoritos de futbol o de otra disciplina y al fin nos demos cuenta de que los dioses el olimpo son tan o más humanos que nosotros, los simples mortales.

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