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¡Nuevo comienzo, el regreso a la realidad!

¡Simplemente presione el botón de reinicio y continúe como si nada hubiera pasado!? ¡Sería bueno si fuera tan fácil! ¡Pero la realidad actual se ve muy diferente! En primer lugar, debe señalarse que todavía hay muchos niños que aún no pueden regresar a su escuela. Para algunos, incluso el año escolar acaba de terminar después de un poco más de dos meses de “descanso forzado” y probablemente no regresarán a su escuela hasta agosto.

Todavía no se ha aclarado finalmente cómo deben regularse las ausencias y en qué clase pueden continuar realmente. Queda el grupo de niños que podrán regresar en los próximos días, aunque bajo estrictos requisitos de higiene.

La pregunta emocionante es: ¿Qué están esperando exactamente estos niños? Ya se habla de verificar y calificar sus tareas que deberían hacer en casa. Los nuevos resultados y calificaciones deben crearse en breve para que puedan recibir un certificado actual en unas pocas semanas con el que puedan avanzar al siguiente grado.

¡En todas estas circunstancias confusas, la escuela está buscando la “nueva realidad”! Los funcionarios escolares y también algunos maestros particularmente diligentes se preocupan por la implementación de planes, especificaciones y regulaciones existentes. Después de todo, ¡todo tiene que hacerse correctamente!

Pero, ¿qué sucede, por cierto, con los realmente afectados, con los niños? ¿Qué les sucede a los retornados, qué les sucede a los niños, que siguen teniendo que quedarse solos en casa ahora, tal vez porque sus padres están trabajando fuera de casa nuevamente? ¿Dónde está la igualdad educativa y la justicia educativa para todos los niños?

¿Dónde está la ayuda para las familias? ¡Pero uno tras otro!

  1. Los retornados: ¡Necesitan mucho discurso y tiempo para hablar! ¡Necesitan maestros sensibles que dejen de lado el material de aprendizaje y ayuden a los niños a trabajar emocionalmente a través de los eventos actuales y pasados! ¡Necesitan tiempo y oportunidades para reactivar y disfrutar de sus amigos perdidos hace mucho tiempo y el intercambio con los maestros!

  2. Los “quedarse en casa”: Necesitan contactos emocionales y cercanos con sus maestros y sus amigos. ¡No necesitan nuevos materiales de trabajo y hojas de trabajo, sino “tiempos de comunicación” confiables en internet y, si esto no funciona, la forma clásica y “anticuada” de contactos por carta frecuentemente planificados! ¡No se trata de déficits de materia y de aprendizaje! ¡Se trata de déficits mentales que deben ser compensados! ¡Y luego comencemos (con suerte) juntos de nuevo en Agosto, como si nada hubiera pasado!

Hasta la próxima con: “¡Lo que la escuela realmente necesita!”

Neuanfang, Rückkehr in die Wirklichkeit!

Einfach den „Reset-Knopf“ drücken und weitermachen, so als sei nichts geschehen!? Es wäre schön, wenn das so einfach ginge! Doch die augenblickliche Realität sieht ganz anders aus! Zunächst muss festgestellt werden, dass es noch immer jede Menge von Kindern gibt, die noch nicht wieder an ihre Schule zurückkehren können. Für manche ist sogar das Schuljahr nach etwas mehr als zwei Monaten „Zwangspause“ nun einfach zu Ende und sie werden voraussichtlich erst im August in ihre Schule zurückkehren. Wie dann die Fehlzeiten geregelt werden sollen, in welcher Klasse sie wirklich weitermachen können, ist noch nicht letztlich geklärt. Es bleibt die Gruppe der Kinder übrig, die also in den nächsten Tagen wieder in ihre Schule gehen darf, wenn auch unter wohl streng hygienischen Vorgaben. Die spannende Frage ist: Was genau erwartet diese Kinder? Von Kontrolle und Benotung ihrer Aufgaben, die sie zu Hause erledigen sollten, ist bereits die Rede. Neue Ergebnisse und Benotungen sollen in der Kürze der Zeit erstellt werden, damit sie in einigen wenigen Wochen ein „aktuelles“ Zeugnis erhalten können, mit dem sie in die nächste Jahrgangsstufe aufsteigen dürfen. Unter all diesen verwirrenden Gegebenheiten sucht auch die „Schule“ nach der „Neuen Wirklichkeit“! Schulbeamte und auch so manche besonders eifrige Lehrer sorgen sich um die Realisierung von Plänen, von Vorgaben, von nun einmal existierenden Vorschriften. Alles muss doch schließlich korrekt ausgeführt werden! Doch, was geschieht, so ganz nebenbei gefragt, mit den eigentlich Betroffenen, mit den Kindern? Was geschieht mit den Rückkehrern, was geschieht mit den Kindern, die weiterhin und vielleicht nun alleine zu Hause bleiben müssen, weil ihre Eltern wieder außer Haus ihrem Beruf nachgehen? Wo bleibt nun die Bildungsgleichheit und Bildungsgerechtigkeit für alle Kinder? Wo bleibt die Hilfe für die Familien? Aber der Reihe nach! 1. Die Rückkehrer: Sie brauchen jede Menge Ansprache und Zeit zur Aussprache. Sie brauchen einfühlsame Lehrer, die den Lernstoff erst einmal auf der Seite lassen und den Kindern helfen, die aktuellen und zurückliegenden Geschehnisse emotional aufzuarbeiten! Sie brauchen Zeit und Gelegenheiten, um ihre lang vermissten Freunde und auch den Austausch mit den Lehrern reaktivieren und genießen zu können! 2. Die „Daheimbleibenden“: Sie brauchen emotionale, enge Kontakte zu ihren Lehrern und zu ihren Kameraden. Sie brauchen keine neuen Lernmaterialien und Arbeitsblätter, sondern sicher funktionierende „Kommunikationszeiten“ im Internet, und wo dies nicht klappt, die klassische, „altmodische“ Form von häufig geplanten Briefkontakten! Es geht jetzt nicht um Stoff- und Lerndefizite! Es geht um seelische Defizite, die es aufzufangen gilt! Und dann lasst uns im August gemeinsam (hoffentlich) wieder anfangen, so als ob nichts geschehen sei! 

Bis zum nächsten Mal und „Was die Schule wirklich braucht!“

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