/

CaBayo de Troya – La fortaleza del jefe de familia

La cuarentena a causa de la pandemia del Covid-19 ha cambiado definitivamente las relaciones de millones de familias. El convivir las 24 horas del día bajo el mismo techo, sin salir de casa, algunas veces provoca que afloren todo tipo de sentimientos.

Muchos niños y jóvenes, que no alcanzan a comprender la magnitud y gravedad de esta enfermedad que puede ser mortal, ven el confinamiento como una especie de castigo, al estar vedadas las salidas a la calle y el acercamiento con amigos y familiares.

Esta situación provoca un caudal de emociones en los pequeños: molestia, irritabilidad, nerviosismo, estrés y hasta depresión. Por ello, los padres de familia debemos tomar en cuenta estos signos a tiempo y, en la medida de lo posible, pedir ayuda externa.

En una familia tradicional –en donde el padre de familia trabaja, mientras la esposa se hace cargo de los hijos y la casa– es normal que ellas sean más apegadas a los niños, y si estos sufren, ellas también lo harán.

Y aquí es donde debe aparecer la figura paterna, para ayudar, proveer lo necesario y confortar a la familia, antes de que alguien sufra un colapso nervioso que incluso puede terminar en el hospital o una institución psiquiátrica.

Este tipo de situación es un reto que miles de personas están afrontando en este momento, y no es nada fácil. Y es que el panorama es difícil, es una prueba complicada, con incertidumbre y dudas.

Pero también es la oportunidad para bajarle al ritmo de vida, pues estábamos acostumbrados a jornadas extenuantes de trabajo, a ignorar a la familia, a estar hiperactivos y saturados, pues todo eso enferma al no ser sano para nadie.

En esta cuarentena, los padres de familia somos un poco de todo: maestros, cuidadores, compañeros de juegos y doctores. Nada fácil, pero es una tarea ineludible que debemos hacer con gusto.

Maribel Martínez, especialista en terapia familiar, anota: “los padres hemos de potenciar los roles que ya tenemos y añadir el de psicólogos.

Empezando por la gestión de las emociones, tanto las propias como las de los hijos”. Esta situación inédita y excepcional hace que ahora tomemos diferentes roles, con nuevos hábitos de vida. Es un reto, pero debemos afrontarlo por el bien de nuestras familias. Solo con fortaleza saldremos adelante.

carlos.bayo@angelmetropolitano.com.mx

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.