Una vacuna prometedora

Foto EFE

Por María Cristina Hall

La empresa Moderna, de Cambridge, Massachusetts, probó con éxito su primera vacuna contra SARS-COV-2, en colaboración con los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos. Los resultados fueron tan esperanzadores que el S&P 500, uno de los índices bursátiles más importantes de EE. UU., registró un repunte el lunes en la mañana y las acciones de Moderna brincaron en un 23 por ciento.

Moderna implementó pruebas con ocho voluntarios: los vacunados produjeron la misma o mayor cantidad de anticuerpos que los detectados en personas que ya se han recuperado de COVID-19. En laboratorios, dichos anticuerpos pudieron frenar el virus.

La siguiente prueba, de la fase 2, se implementará con 600 personas y está por comenzar. La fase 3, en la que se inyectará a miles de voluntarios, se espera para julio. De ser exitosas las pruebas, la empresa presume que podría distribuir una vacuna para finales de 2020 o principios del siguiente año: definitivamente se trata de un cronograma aceleradísimo.

La vacuna, como muchas otras que están en prueba, utiliza un segmento de ARN o de ARNm (la versión mensajera) que se inyecta en las personas: la dosis es suficientemente baja como para que la persona lo pueda combatir y así producir los anticuerpos necesarios para resistir a un eventual contagio de COVID-19. En las pruebas, los anticuerpos pudieron adherirse al virus e impidieron que el virus infectara a más células.

La vacuna fue probada en sus versiones de concentración leve, moderada y alta de COVID-19. En la versión de alta concentración, algunos voluntarios sintieron dolor de cabeza y muscular, así como fiebre. Sin embargo, los síntomas duraron menos de un día. En todo caso, la versión de densidad más alta ya se descartará, ya que las leves y moderadas resultaron igual de efectivas y los voluntarios de hecho produjeron la misma cantidad de anticuerpos. Los resultados de las pruebas publicitadas sólo tomaron en cuenta las versiones moderadas y leves, en que sólo un voluntario reportó molestias: un poco de dolor e irritación en el brazo que recibió la vacuna. El jefe médico de Moderna, el doctor Tal Zaks, señaló que, entre más baja la concentración, más fácilmente se podrá producir la vacuna.

Cabe mencionar que los resultados de las pruebas no han sido publicados con revisión de pares y todavía no hay ningún aval oficial acerca de su uso. Además, el doctor Zaks señala que todavía ni si quiera sabemos si infectarse de COVID-19 confiere inmunidad, por lo que tampoco podemos saber si una vacuna la podrá asegurar: seguimos en el limbo, pero definitivamente son buenas noticias.

En México, ya se han reportado unos 50,000 contagios de COVID y más de 5,000 muertes. El 18 de mayo comenzó la reapertura de labores en la construcción, minería y manufactura automovilística. Es evidente que, al relajar las medidas de distanciamiento social, veremos más y más brotes. Una vacuna efectiva sería muy bien recibida en este país, que de hecho es líder en vacunación a nivel mundial. La pregunta es, si todo va bien, ¿cuándo llegará la vacuna a México?

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