El Covid-19 es más letal para periodistas que el crimen organizado

Hasta el momento, ya son 9 comunicadores muertos por el coronavirus en México; mientras, en el ejercicio de sus funciones, ya suman 6 informadores ejecutados en el país

Por J.Jesús Lemus

Para el gremio periodístico la expansión del Covid-19 ya resulta más letal que la ola de violencia que lo acecha desde hace años; en lo que va de la pandemia ya han muerto nueve trabajadores de la información, ocho de ellos reporteros y uno colaborador del periodismo, en tanto que por la ola de violencia, en lo que va de este año, han sido ejecutados 6 comunicadores.

Aun así, frente a la amenaza del Covid-19, igual de silencioso y mortal que el crimen organizado, ningún medio de comunicación ha cejado en su intención de informar sobre el comportamiento de la crisis de salud que se vive en el país.

El periodismo sigue haciendo su labor social, pese a lo complicado de las circunstancias. Por el número de víctimas con el que el gremio periodístico mexicano ya ha pagado su ejercicio frente a la pandemia, México se coloca, junto con Ecuador, como el primer país que a nivel mundial ha sufrido más bajas en este sector.

Debajo de Ecuador y México, solo se ubican Estados Unidos, donde han muerto ocho periodistas; Brasil, que ha registrado cuatro decesos en el gremio, e Inglaterra y España, que ya contabilizan, respectivamente tres periodistas muertos por el virus. A nivel global, según la organización no gubernamental Campaña Emblema de Prensa (PEC), yason 55 los comunicadores que han muerto a causa del Covid-19.

SIN PROTOCOLOS DE PROTECCIÓN

Pero a pesar del elevado riesgo que representa la cobertura de la pandemia y la necesidad de seguir ejerciendo para informar a la población, en México no se cuenta con un protocolo oficial de protección para el ejercicio periodístico, todos los reporteros en campo solo se acogen a las medidas generales de sanidad que ha propuesto el gobierno federal a través de la Secretaría de Salud. Solo el uso de cubrebocas, mascarillas y la sana distancia, es con lo que el gremio periodístico cuenta para el cumplimiento de su trabajo.

Ninguna organización civil o gubernamental de las llamadas defensoras de derechos de periodistas ha emitido en nuestro país un protocolo de protección para poder realizar una cobertura informativa segura.

PIDEN GARANTÍAS LABORALES

Por esa razón, organizaciones independientes de periodistas y reporteros de todo el país, como el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) y el Grupo Prensa Oaxaca (GPO) han exhortado públicamente a las autoridades no solo a que brinden condiciones seguras para la cobertura de la pandemia, sino a que vigilen el actuar de los directivos y dueños de medios de comunicación para que no haya violaciones ni atentados a las condiciones laborales de los periodistas en riesgo.

El GPO en un comunicado oficial ha manifestado su preocupación por los altos índices de violencia generados en la sociedad, a causa del temor al Covid-19, con los que se atenta contra la seguridad de los mismos comunicadores que hacen la cobertura de la pandemia, quienes han sido víctimas de agresiones como amenazas y hostigamiento por parte de la población civil.

Por su parte, el SNRP no solo ha reclamado un protocolo de seguridad oficial para la cobertura de la pandemia, sino que ha pedido que el Estado sea garante de las condiciones laborales de los comunicadores, para que los dueños y directivos de los medios no aprovechen la crisis de salud para disminuir o suspender salarios, regatear prestaciones sociales ni suprimir derechos laborales de los periodistas en campo.

En su postura oficial el SNRP, a través de la delegación 17, ha exigido “a los directivos de los distintos medios de comunicación, no privar el salario, no violentar los derechos laborales de los comunicadores y que garanticen las medidas de seguridad para realizar la cobertura de la pandemia en Guerrero”, pues en esta entidad se cuentan por decenas los casos de periodistas que han sido violentados en sus derechos laborales bajo la excusa de la crisis económica generada por el Covid-19.

HÉROES ANÓNIMOS

La falta de un protocolo oficial de seguridad para la cobertura informativa de la pandemia ya se refleja en el elevado índice de defunciones que afecta a los periodistas.

Desde el pasado 27 de abril hasta el día de hoy, ya son ocho los periodistas y un colaborador del periodismo los que han muerto a causa del contagio por coronavirus, cuyas muertes no han sido ni siquiera mencionadas por la autoridad.

Los nueve comunicadores que han fallecido en México por el Covid-19 no han alcanzado el grado de reconocimiento con el que se han mencionado las muertes de decenas de trabajadores de la salud. Los periodistas caídos en esta pandemia, pese a que se contagiaron a causa de su labor informativa, han quedado solo como héroes anónimos.

El primero de los decesos de estos periodistas fue el de Martha Abigail Caballero Collí, que ocurrió el pasado 27 de abril, en Quintana Roo; ella se desempeñaba como reportera del área de comunicación social del municipio de Solidaridad, donde nunca se aplicó un protocolo especial para evitar el contagio.

Un día después de esta muerte, ocurrió la del periodista Alejandro Cedillo Cano, editor del periódico La Crónica de Hoy, de la Ciudad de México, quien murió el 28 de abril luego del contagio contraído en su propia sede de trabajo desde donde estaba dando especial cobertura al desarrollo de la pandemia.

El 1 de mayo murió el reportero Miguel Ángel García Tapia, quien era trabajador del área de comunicación social del municipio de Cuernavaca, donde tampoco se ha aplicado un protocolo sanitario especial, más allá del recomendado por el sector Salud.

El mismo día del fallecimiento de Miguel Ángel García, también ocurrió el deceso del periodista Armando Sánchez Díaz, quien era titular del programa radiofónico El Gallito de la Radio, cuyo contagio –según fuentes que laboran dentro de ese medio informativo– ocurrió dentro de las instalaciones de ese centro de trabajo.

El día 4 de mayo murió el periodista Clemente González García, luego de una prolongada agonía a causa del coronavirus que contrajo en su lugar de trabajo. Él se desempeñaba como redactor con labores de reportero dentro del Canal del Congreso, donde tampoco se ha aplicado un protocolo especial de seguridad para el trabajo de los comunicadores.

El 7 de mayo también murió el fotoperiodista de nota roja David Alvarado, quien trabajaba para las revistas Alarma y Pásala, con una trayectoria de 27 años de trabajo; su contagio ocurrió en la Ciudad de México, es una de sus guardias nocturnas que hacía para retratar la violencia en la capital del país.

De la misma forma, también el 7 de mayo, por contagio de Covid-19 murió en Tijuana, Baja California, el periodista Moisés Márquez Villegas, quien era director editorial del portal Info Baja, quien también hacia labores de reporteo, por lo que mantenía constante contacto con grupos de migrantes.

A los decesos de comunicadores por coronavirus, también se suman los de Jorge Tamez de la Cabada, ocurrido el 13 de mayo, quien era trabajador del área de prensa de la Cámara de Diputados, y Roberto Gutiérrez Rojas, colaborador del periodismo que trabajaba como operador consola de la radio. 

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