Los Presocráticos

Por Rosario Sarmiento

La filosofía empieza en el siglo VI a.C. en las costas de Asia menor, específicamente donde hoy es Turquía, en una polis (ciudad estado) llamada Mileto. Ahí se vivía una época de auge económico debido a su producción de aceite de oliva, esto permitió a los milesios gozar del dominio sobre las demás ciudades. Sin embargo, en el aspecto político, la ciudad era inestable, hecho que llevó a los pensadores a cuestionarse acerca de cuál era la mejor forma de gobierno y, ante esta reflexión, surgió la filosofía.

La palabra filosofía apareció un poco después con Pitágoras. Se dice que un rey le dijo que admiraba su conocimiento y lo llamó sabio. No obstante, Pitágoras le contestó que sólo era un amante del saber, Filos que significa, amor o amante, y Sofía, sabiduría. La filosofía es el amor a la sabiduría, hermoso concepto, ¿no crees?

Yo estudié la carrera de filosofía hace ya mucho tiempo, pero toda mi vida profesional la he dedicado a analizar y profundizar en los distintos filósofos para explicarlos mejor a mis alumnos. Cuando alguien me pregunta, ¿cuál es tu filósofo favorito?, es como si me preguntaran por un libro, o una película especial para mí. Hay muchos que son mis preferidos; dependiendo de mi edad o de mis circunstancias de vida, he estado más cercana a uno u otro. 

Sin embargo, siempre guardo un especial gusto y admiración por los filósofos presocráticos. Son nueve los más importantes y todos ellos se preguntaron ¿cuál es el origen de todas las cosas? La palabra griega para origen es arjé, que significa el fundamento y principio del cual están formados todos los seres del Universo.

Los tres primeros presocráticos, originarios de la ciudad de Mileto, fueron Tales, Anaximandro y Anaxímenes, quienes respondieron a la pregunta acerca del origen de todas las cosas de la siguiente forma:

Tales de Mileto afirmó que todo viene del agua, debido a que el mundo está rodeado por ella y está presente en todas las cosas; sé que la respuesta pareciera no tener mucha validez en la actualidad, sin embargo, pensar en el agua y todos sus estados, líquida, sólida y gaseosa, me hace creer que es una respuesta adecuada para el siglo VI a.C.

El valor de Tales de Mileto, así como el de todos los demás, fue salirse de las creencias y mitos del tiempo, y usar solamente la razón para explicar el origen de todas las cosas; éste fue, sin duda, un gran esfuerzo humano que permitió que se desarrollaran las ciencias y el pensamiento racional.

Anaximandro, discípulo de Tales, dio una respuesta diferente: el origen de todas las cosas es el ápeiron, palabra griega que significa lo indefinido, lo que no tiene forma. Si todo lo que conocemos tiene una forma, entonces el origen de todo debe ser sin forma alguna. Gran esfuerzo de Anaximandro por deducir el fundamento del mundo hacia una idea tan abstracta como ésta.

Por último, tenemos a Anaxímenes, quien responde que el origen se encuentra en el aire. Poco se sabe sobre lo que quería decir el aire para él, existe la interpretación de que encontró, de los cuatro elementos, a aquél que siendo invisible es indispensable para la vida en este mundo.

En mi siguiente artículo les seguiré contando de los presocráticos y veremos a dos grandes antagonistas de la historia de la filosofía: Parménides y Heráclito.

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