Covid-19 desde Nueva Zelanda

Foto EFE

Por Casandra Flores

11 de mayo 2020

Lunes, ya llevo dos semanas desde que regresé a trabajar. Soy diseñadora de interiores y trabajo para una empresa que desde luego permaneció cerrada del 24 de marzo a el 27 de abril (nivel 4). La primera semana del nivel 3 sólo fuimos dos horas al día, entregamos pedidos y contactamos a algunos clientes con pendientes. La segunda semana fuimos por cuatro horas al día. El café de enfrente abrió sus puertas pero la gente únicamente podía comprar su café y llevárselo. 

La semana pasada varios restaurantes abrieron pero sólo tení́an permiso de vender comida para llevar. Mi familia y yo ordenamos pizzas para llevar a uno de nuestros restaurantes favoritos que se aventuró a ofrecer sus servicios. 

Para mi sorpresa cuando fui a recoger nuestras pizzas me encontré con varias personas que tuvieron la misma idea, cabe destacar que todos pagamos en línea, que nos dieron la hora exacta de entrega y que esperábamos en el coche si era necesario. En ningún momento hubo contacto directo con nadie.

Mi esposo también regresó a trabajar. Él es maestro y las escuelas abrieron única y exclusivamente para aquellos niños con padres que regresaban a trabajar, sin embargo, se sugirió ́que de ser posible la gente trabajando desde casa aún no mandará a sus niños a la escuela; para mi sorpresa muy pocas familias mandaron a sus hijos.

Desde luego que todos estamos poniendo todo de nuestra parte para salir de esta. Tengo varias amigas que están balanceando su trabajo y el trabajo escolar de los niños en casa y sé lo difícil que es, y sé que sin pensarlo dos veces hubieran preferido mandarlos a la escuela hace dos semanas pero no lo hicieron y todo con el mismo objetivo de mantenernos alejados y así evitar contagios. Hoy, once de mayo, en tan sólo cinco minutos, Jacinda Ardern se dirigirá a la nación en conferencia de prensa para notificarnos si pasamos de nivel 3 a nivel 2.

Con toda la confianza que le tenemos a nuestra líder, esperamos con ansiedad saber que es lo que viene. Yo por lo pronto tengo ganas de ver a mis amigas, hacer unas compras necesarias en el centro comercial y tomar una copa de vino en mi jardín con los vecinos.

Mis hijas, una de 17 años y la otra de 12, cuentan los minutos para salir con sus amigas y pasar tiempo con ellas. Todo mi respeto para esta generación de jóvenes que de un día a otro cerramos la puerta de la casa y sin más se les pidió no salir para así proteger a la gente mayor y sin reproches obedecieron y se quedaron en casa.

Hoy, once de mayo, los casos reportados de COVID-19 son 1,147 de los cuales el 93% se ha recuperado, únicamente dos se encuentran hospitalizados y el número de pacientes que han muerto a causa del virus en total es de 21.

Todo esto se dice fácil, pero no ha sido nada fácil. Muchos negocios pequeños no volverán a abrir sus puertas, a otros les costará mucho trabajo sobrevivir, la industria de aviación ha hecho muchos recortes de personal y qué decir del turismo del que tanto depende la economía de Nueva Zelanda.

En el nivel 2, todos regresan a clases, las tiendas y los centros comerciales abrirán sus puertas, los restaurantes y cafés podrán recibir gente, se podrá ir al cine.  Por fin nos veremos guapos y con buenos cortes de pelo de salón y no improvisados en el baño con tijeras para cortar cartulina. Sin embargo, las reuniones no podrán ser de más de diez personas, esto incluye fiestas, bodas y funerales. 

De momento no se habla de abrir las fronteras ni de conciertos o eventos a gran escala, pero estamos contentos y seguiremos las recomendaciones de Jacinda Ardern y su gabinete que son para el bien de todos. ¡Venga Nivel 2!

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