Uno entre muchos males

Por Marina Colón Salazar

México es uno de los países, que lejos de erradicar la pobreza en la que se encuentran miles de mexicanos, permanece, y hoy más que nunca, avanza aceleradamente. La estadística oficial del índice de pobreza en México, así lo refiere.

“Para calcular este nivel el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) utiliza un sistema integrado y formado por seis criterios: Acceso a la seguridad social, acceso a los servicios básicos en la vivienda, acceso a la alimentación, calidad y espacios de la vivienda, rezago educativo y acceso a los servicios de salud. Su conjunto determina el nivel de vida media de un hogar. Según el Consejo, el porcentaje de ciudadanos que no llegan al mínimo estándar en cada uno de los criterios es el siguiente (resultados obtenidos del 2018 – 2019): Acceso a la seguridad social – 57,3% Acceso a los servicios básicos en la vivienda – 19,8% Acceso a la alimentación – 20,4% Calidad y espacios de la vivienda – 11,1% Rezago educativo – 16,9% Acceso a los servicios de salud – 16,2%.”

Ahora bien, la población actual en nuestro país, es de 135,755,484. (ciento treintaicinco millones, setecientos cincuenta y cinco mil, cuatrocientos ochenta y cuatro personas).

Si tomamos como ejemplo únicamente el criterio de Acceso a la alimentación, vemos que el 20,4%, de la población mexicana se encuentra en situación vulnerable, considerando el número de habitantes de nuestro país, nos damos cuenta que este porcentaje corresponde a una población aproximada de 27,694,118 (veintisiete millones, seiscientos noventa y cuatro mil, ciento dieciocho habitantes) que no tienen acceso a una alimentación digna, lo cual se traduce a una mala alimentación.

La falta de condiciones de una alimentación sana, impide un desarrollo físico y mental correcto, la vulnerabilidad a contraer infecciones, enfermedades crónicas, reduce la calidad de vida, priva a los individuos a estudiar, a no obtener un trabajo digno de quien la padece….

En el sistema que vivimos todo se encuentra relacionado, y así se muestra en la medición de la pobreza, por tanto, la carencia de condiciones dignas como lo es una alimentación sana, debilita en muchos sentidos a la población.

Pero no solo eso, el acceso a la seguridad social, el acceso a los servicios básicos en la vivienda, el rezago educativo y el acceso a los servicios de salud, que también se derivan del aumento de la pobreza son factores que necesariamente inciden o van de la mano en este sector de la población.

Desafortunadamente, conjuntamente estos factores debilitan el tejido social, hacen presa fácil a este sector de la población, de otros problemas sociales, que se derivan del crecimiento de la pobreza.

Es muy cierto que un cuerpo sano, conlleva a una mente sana, por ello citar como ejemplo en este texto el factor del acceso a una alimentación, constituye desde mi punto de vista un factor primordial, ya que una sociedad bien alimentada, es una sociedad que puede generar grandes cambios, en beneficio propio y de su entorno social. 

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