Chapuzas S.A. de C.V.

Por Roberto de la Madrid

En qué cabeza cabe que con dos lanchitas, con 20 o 30 hombres cada una, asaltes un país, para comenzar una revolución, tomar la capital y robarte al presidente, enfrentando a un ejército de más de 3.7 millones de militares, paramilitares y fuerzas populares, armados con tanques, misiles, radares, inteligencia, buques de guerra, drones y hasta cazas rusos.

Resultado: los invasores fueron capturados y eliminados con todo y sus lanchitas. Esta es la anécdota de una misión suicida con la que un exboina verde de EEUU, organizó el derrocamiento del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

La pregunta es: ¿O el tipo estaba drogado o la chapuza fue una pantalla para algo más, o le brillaron los ojos por la recompensa que ofrece la DEA por la cabeza del mandatario? Veamos. Aunque todo puede ser en la vida, no es evidente que fue una orden de Donald Trump o una operación de las fuerzas especiales de EE.UU., porque tienen la capacidad para —por ejemplo—, asesinar sin ensuciarse las manos a uno de los generales más peligrosos, inteligentes, protegidos y letales del mundo, el iraní Qassem Soleimani, fulminado desde el espacio sin ensuciarse las manos, en enero pasado.

Así que para chapuzas, no creo, a menos que la chapuza haya sido para engañarnos y distraernos de algo que pusieron o hicieron que en el futuro veremos, pero esto suena más a ciencia ficción. Lo más posible podría ser lo siguiente: Los opositores a Maduro contratarían al exboina verde que ofrece sus servicios de seguridad súper profesional —ya vimos—, firmaron un contrato por 212 millones de dólares y no le pagaron. Luego, entonces, el “Rambo”, no supo qué hacer con los hombres desnutridos que había entrenado con escobas, y dijo, por mis pistolas me llevo al presidente Maduro.

Al final la DEA ofrece gran recompensa, y quizá bajo la influencia de alguna droga, que es posible en los veteranos de guerra, se le hizo fácil lanzar semejante operación imposible; claro, él no fue, sólo envió a dos “exsoldados” de EE.UU. en la bola.

Después despertó del viaje alucinógeno, y se quejó de que Juan Guaidó no le pagó y por eso fracasaron. Pues cómo no iban a fracasar, yo vi en las imágenes algunos radios que parecían juguetes “plastimarx” o antiguos Motorola de vigilante de bodega, ¡Dios! La otra opción es que lo hayan traicionado o delatado, pero tampoco explicaría la chapuza, o sea, el por qué se le ocurrió la brillante idea de conquistar Venezuela de esa forma.

La última hipótesis sería que alguien muy poderoso dentro o fuera de EEUU, le pagó la chapuza (sacrificando a sus entrenados). El objetivo: empujar más a la guerra y elevar más la tensión entre Trump y Maduro, al ver que Trump aunque quiere la caída del mandatario, no ha hecho nada contundente ni se ve que quiera involucrarse en una invasión militar, solo ha amenazado con palabras y sanciones económicas.

La chapuza hizo efecto: Trump amenaza con rescatar a los ciudadanos estadounidenses y Maduro con extraditar al locuaz exboina verde. ¿Habrán mordido el anzuelo?

Aclaración: me encanta la palabra chapuza, en México no se usa como en España pero ilustra al plomero presumido que llega a la casa a arreglar una fuga y provoca una inundación.

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