Lluvia de cadáveres

Por Roberto de la Madrid

Primero no lo podía creer, después me enfureció. Tirar a los muertos por coronavirus en las calles. ¿Quién es el culpable? “Ecuador es el peor país del mundo en manejar la epidemia y la culpa es del gobierno corrupto”, me contesta el Presidente ecuatoriano Rafael Correa —y no le digo “ex” porque considero que un presidente aunque acabe su periodo nunca deja de serlo, siempre será una referencia de la historia nacional, positiva o nefasta—, quien antecedió al actual Lenín Moreno.

Entrevistó a Correa justo en el momento macabro que viven las calles ecuatorianas y además cuando lo acaban de nombrar criminal, culpable, sentenciado a 8 años de cárcel, 25 de inhabilitación y además prófugo por haber instalado una red de sobornos con manejo de más de 20 millones de dólares en su presidencia, así lo dictó la Corte Nacional de Ecuador.

En el momento de mi entrevista hace unos días, Correa estaba en Bruselas. Me explica que la mortandad que vemos en Ecuador se la debemos a la estupidez y egoísmo del presidente en curso, quien redujo personal, equipo y servicio médico público por obedecer a intereses oligarcas, además de la falta de previsión y rigor para gobernar. El presidente tonto, dejó en plena pandemia que se realizara un partido de la Copa Libertadores en Guayaquil, denuncia Correa.

Me permito relatarles esto porque de aquí podemos aprender mucho. Vi ecuatorianos llorando, sumidos en la desesperación porque el cadáver de su familiar se agusanaba dentro de su casa, se apestaba en la banqueta, o peor aun, el cadáver de algún desconocido tirado desde una camioneta, yacía frente a su casa. Otros lloraban porque el cuerpo de su ser amado estaba además perdido.

Ni funerarias, ni hospitales, ni ambulancias, ni crematorios, ni ataúdes había, muchos muertos fueron envueltos en bolsas o cajas de cartón. ¿No eres culpable por no haber elegido bien a tu vicepresidente y haberle dejado esto a tu país? —Le pregunté, ya que si un entrenador tiene que saber elegir a sus mejores jugadores, con más razón un presidente; Lenín Moreno fue elegido por Correa y luego además lo apoyó para ser presidente. No, él me traicionó —contestó.

Les invito a ver la entrevista completa en Detrás de la Razón, casi lo hago llorar. Pero el punto es que Ecuador nos enseña algo muy importante. Que los ciudadanos de cualquier país debemos rebelarnos cuando nuestros políticos se contradicen.

Una persona jamás puede tener el apoyo de su pueblo cuando es un traidor o cuando es incoherente en sus valores. Lenín Moreno ganó la presidencia por parte de Correa, su gobierno y sus éxitos.

El pueblo no votó por él sino por su historia. Si Lenín después se dio cuenta, suponiendo que Correa era un criminal, no podría perseguir a su amigo y mentor para meterlo a la cárcel, porque no le estaba fallando a él, sino al pueblo que votó por la historia detrás. Y si creía que en realidad lo era, por principios Lenin debió renunciar.

Esa es la lección, jamás dejemos que los políticos se contradigan en su ética, porque eso exhibe la podredumbre del cadáver que está debajo, que es además un virus muy contagioso.

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One thought on “Lluvia de cadáveres

  1. Todos los seres humanos que se dedican a la política, están contaminados con el virus de la avaricia y poder, por eso, se vuelven corruptos sin moral. Gracias Roberto, lo digo con mucho respeto y admiración por su programa Detrás de la Razón. Siga adelante.

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