Un poco de filosofía en tiempos de cuarentena

Por Rosario Sarmiento

Queridos lectores, los saludo desde mi hogar, lugar donde llevo dos semanas de confinamiento. A decir verdad, no han sido tan terribles como en principio me imaginé, de hecho, he aprendido ya varias lecciones importantes para mi vida que quisiera compartir con ustedes.

La filosofía, como ya se los he dicho en otras ocasiones, siempre ha sido mi compañera y apoyo, es el faro que ilumina mi vida y en muchas ocasiones me guía hacia cuestiones importantes que debo aprender. Por ello, mi pregunta de hoy es, ¿cómo saldremos y me refiero a la humanidad, de esta encrucijada en la que nos puso la vida?

Busqué entre mis maestros y filósofos una respuesta que pudiera consolarme en este momento. Encontré que muchos de ellos nos advierten que no son profetas, pero que sí pueden darnos algunas respuestas que podrían brindarnos algo de luz entre tanta oscuridad.

Recuerdo en este momento a Heráclito, quien afirmaba que “nadie se baña en las aguas de un río dos veces” y me inspira a pensar que ciertamente no somos los mismos una vez pasado el río, o en este caso la tormenta; sales crecido de ella, pero nunca igual. Al mismo tiempo, esta situación me hace pensar en los estoicos y sus enseñanzas, recuerdo dos de ellas: frente a las dificultades saca las virtudes, la valentía para superar el miedo, y la prudencia, que es la sabiduría interior que te lleva a saber cómo actuar, cosas que sin lugar a duda nos hacen falta a todos nosotros.

También recuerdo a filósofos de la estética que nos enseñan de que este es el mejor momento de buscar al arte, reconciliarnos con nosotros mismos y con la humanidad en la poesía, la música, el cine, o cualquier arte que sea de tu preferencia.

De igual manera, en tiempos de cuarentena, me emociona la filosofía que busca la introspección, aquella que te inspira a buscar dentro de ti, ahí donde se encuentra tu conciencia y tu ser más íntimo, para tocar un chispazo de la verdad y bondad que habita en tu ser más profundo.

Por otro lado, más allá de disciplinas filosóficas, también me vienen a la mente algunas frases que podrían ser sumamente útiles en esta época, por ejemplo, de la Ilíada de Homero cuando Aquiles le dice a Odiseo: “Preferiría vivir aquí en la tierra, aunque sea como labrador, a ser el rey en el reino de los muertos”. O como Freud en el Malestar en la Cultura cuando afirma después de la Gran Guerra: “¿Quién puede prever el desenlace de esto? ¿Ganará eros y la construcción o volverá la violencia a formarse?”

Termino hoy con una frase de Haruki Murakami que nos brinda una pequeña luz de esperanza al final del túnel: “Y una vez que la tormenta termine, nos recordarás como lo lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa si es segura, cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella”.

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