La difícil convivencia

Por Rosario Sarmiento

“Y una vez que la tormenta termine, no recordarás como lo lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Aunque una cosa si es segura, cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella”Haruki Murakami

Convivir significa compartir la vida de manera constante con otras personas, y se logra gracias a que los seres humanos somos sociales por naturaleza. Y aunque, en muchas ocasiones, suele ser agradable, existen otras en donde la convivencia pone a prueba todas nuestras habilidades y virtudes.

La convivencia sana debe tener tolerancia, respeto, habilidades para dialogar, sentido del humor y otras virtudes más; si se pierden éstas, la convivencia se convierte en tóxica en donde el ambiente en general es de violencia, sufrimiento y agobio.

Ahora que estamos confinados en nuestras casas, hemos tenido que convivir todo el tiempo con nuestra familia o amigos a los que decimos que amamos. ¿Cuáles han sido sus experiencias?; ayer el gobierno dijo que iba a aumentar la violencia intrafamiliar y el abuso de menores también. Hace unos días un italiano salió a su balcón pidiendo auxilio porque no aguantaba más a su esposa; muchos memes he visto con relación al infierno en el que se puede convertir la convivencia. Si tu lector vive solo, también te corresponde a ti este artículo. En cuántas ocasiones te llegas a cansar de ti mismo y en ese momento afirmas “no me soporto.”

Usemos un poco de la filosofía para entender este tema de una mejor manera. Jean Paúl Sartre, filósofo francés del Siglo XX pronunció la siguiente frase: “el infierno son los otros”, con ella quiso decirnos lo siguiente: estar con otros es la manera cotidiana que tenemos de existir, sin embargo, todo parte de mí, yo soy el centro de mi mundo y cuando llega otro, con su sola presencia me saca de mí mismo. Con la presencia de alguien más me doy cuenta de que no soy el único que existe, está otro que me observa, demanda cosas de mí, interfiere en mis meditaciones, quiere dialogar, pelear, acariciarme, desquitarse conmigo, etc. Aparte ese otro se apropia de mí espacio, ocupa los mismos objetos que yo, me estorba, me mira juzgándome en silencio. Al mirarme quiere dominarme, mandar en mí; por eso son un infierno del que tenemos que escapar y sólo lo lograremos si no permito que el otro me domine, que haga de mí lo que él quiere, que deje de ser yo para convertirme en el objeto de él. En otras palabras, al otro se le tolera siempre y cuando yo pueda conservar mi manera de pensar y no traspase la frontera de mi intimidad.

Muchos de nosotros no estamos preparados para convivir con nuestra pareja, durante varios días seguidos y sin poder salir. Los temas de conversación, los juegos y programas de televisión no son suficientes y al cabo de los días, el tedio, la frustración por el encierro echa raíces y van provocando deterioro en la relación.

El obligado encierro puede causar terribles estragos, sin embargo, se puede ver desde otra perspectiva, la del reencuentro con el otro y la maravillosa oportunidad de conocernos mutuamente de manera creativa. Veamos cómo salimos de ésta ¿no crees?

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