Por miedo al Covid-19, miles de migrantes huyen de Chiapas y se refugian en Guatemala

Pese a que cerraron la frontera, cientos de migrantes están trasladándose a aquel país, por miedo al coronavirus y a poder seguir su viaje hacia la frontera norte de México

Por J.Jesús Lemus

Como si no fueran pocas las condiciones de rechazo social, persecución oficial y confinamiento que enfrentan miles de migrantes indocumentados en la frontera sur de México, ahora las medidas oficiales de prevención para evitar que la pandemia del Covid-19 se extienda en la zona de Tapachula, han venido a agravar las condiciones de vida de este sector. 

No solo son las medidas decretadas por el gobierno estatal de Chiapas, en el sentido de restringir –al igual que al resto de la población– la movilidad de los migrantes en la región de Tapachula; también el gobierno de Guatemala ha cerrado su frontera para evitar que grupos de migrantes adentrados en suelo mexicano, que no son de origen guatemalteco, ingresen a su territorio nacional. 

Tanto las medidas del gobierno chiapaneco como las del gobierno federal de Guatemala, para evitar la propagación de la pandemia, han hecho que miles de migrantes, principalmente de origen africano y caribeño, se tengan que mantener aislados en algunos refugios particulares o en zonas la periferia de Tapachula, para no ser molestados por la policía o rechazados por el resto de la población. En esta región, pese a la emergencia sanitaria que se vive en todo el país, no existe un programa oficial del gobierno estatal o federal enfocado a las necesidades de los más de siete mil migrantes indocumentados de origen africano o caribeño. 

La población flotante de migrantes es la que por su propia cuenta ha asumido sus propias medidas sanitarias de protección para evitar se víctimas del coronavirus. De acuerdo a Manuel Echevarría, coordinador de la “Asociación Por los Migrantes A.C.”, “este sector poblacional, pese a la importancia que representa por su número dentro de la población de Tapachula, no está siendo objeto de medidas especiales de protección por parte de ninguna autoridad de Salud de cualquiera de los tres órdenes de gobierno”. 

Según este servidor altruista, hasta el momento oficialmente no se ha establecido ningún albergue especial para este sector poblacional, ni se han diseñado estrategia alguna de vigilancia epidemiológica, “mucho menos se ha pensado en la posibilidad de un sistema de suministro de agua potable, alimentos y servicios de higiene personal, que evite la presencia de estos migrantes en las calles de Tapachula”.

Los migrantes, apoyados por algunas organizaciones civiles, son los que han establecido por su propia cuenta, para mantenerse a salvo de la pandemia, algunas medidas de seguridad colectiva, entre las que destacan: dejar de asistir a sitios de concurrencia, no salir a la calle en grupos y mantenerse en aislamiento, principalmente en zonas fuera del área urbana.

El temor de contagio por Covid-19 también ha hecho que cientos de migrantes africanos y caribeños abandonen los albergues temporales que operan bajo el patrocinio de por lo menos 12 organizaciones civiles en esta zona de Tapachula; en los últimos diez días cientos han comenzado a emigrar hacia más al sur, traspasando la frontera de Guatemala, ante la imposibilidad de viajar hacia la frontera norte de México.

Guatemala cierra su frontera

Ante el flujo de migrantes que se comenzó a dar en forma reversible, desde el pasado 10 de marzo, con destino de México hacia Guatemala, buscando asentarse en las zonas de Malacatán, Pajapita, Coatepeque, San Marcos, Colomba y Quezaltenango, el gobierno de Guatemala ordenó el cierre de la frontera con México. 

En un hecho sin precedente histórico, el pasado domingo 15 de marzo, el gobierno de Guatemala apostó en la frontera con Chiapas, desde las aduanas de Frontera Hidalgo hasta las de Talismán, más de 2 mil elementos del ejército, a fin de evitar el paso de migrantes de cualquier origen que no sea guatemalteco, lo que ha obligado a miles a permanecer prácticamente varados en suelo mexicano. 

El cierre de la frontera con México, en la zona de Chiapas, decretado por el gobierno guatemalteco, fue originado por el paso masivo de casi 2 mil migrantes africanos y caribeños que salieron de México hacia Guatemala, entre los días 8 al 12 de marzo de este año. 

La salida se dio en caravanas organizadas por los propios migrantes ante el temor de riesgo a su salud. De acuerdo a Lafon, un camerunés que lleva dos años en Tapachula y que no pudo cruzar la frontera con Guatemala por la obstrucción del ejercito de ese país, el éxodo de migrantes más hacia el sur fue generado por el Instituto Nacional de Migración (INM) en Tapachula, cuyos agentes informaron a los migrantes –que realizaban trámites para la obtención de salvoconductos de viaje– que el gobierno mexicano, por razones de sanidad, ya disponía la aplicación de medidas de restricción para el libre tránsito de los migrantes en Chiapas. 

“Muchos (migrantes) sí alcanzaron a cruzar por Talismán hacia Guatemala –explicó Lafon– pero la mayoría de los que queríamos refugiarnos allá, ya no lo pudimos hacer, porque los guardias (del ejército de Guatemala) nos lo impidieron, y nos obligaron a regresar a México”, donde asegura la misma policía municipal de Tapachula, los ha obligado a mantenerse alejados de las área de mayor concentración poblacional, principalmente plazas y mercados. 

Disminuye el flujo de migrantes

Como resultado del cierre de la frontera de Guatemala con México, decretado por el gobierno de aquel país, desde el pasado 15 de marzo el flujo migrante ha disminuido en la zona de Tapachula, y también con él la demanda de trámites para la obtención de salvoconductos en la estación migratoria de Tapachula, donde el Instituto Nacional de Migración (INM) estima que la demanda de trámites ha disminuido en casi entre 60 a 70 por ciento. 

De acuerdo a una fuente del INM, en promedio diario en la estación migratoria de Tapachula se estaban realizando, hasta el 29 de febrero pasado, un total de 170 trámites para entrega de cartas migratorias temporales, que a manera de salvoconducto permiten a los migrantes su estancia legal en el país por un plazo de hasta 90 días, los que les permite viajar a la frontera norte, en busca de su ingreso legal a Estados Unidos. 

Tras el cierre de la frontera de Guatemala, el número de trámites que se realizan en promedio diario en la estación migratoria de Tapachula, ha comenzado a oscilar entre las 102 y las 119 solicitudes para la obtención de catas migratorias temporales, de las que casi el 90 por ciento de esas solicitudes son por parte de migrantes centroamericanos, y solo el 10 por ciento corresponde a migrantes africanos o caribeños. 

La disminución en el flujo migrante ilegal en la frontera sur de México, si bien es atribuida al cierre unilateral de la frontera guatemalteca, según una fuente del INM, “también es efecto colateral de las medidas de sanidad que se han implementado en Chiapas, para evitar la pandemia del Covid-19”, las que ha causado temor entre los migrantes, muchos de los cuales –que llegaron por la ruta de Centroamérica– han optado por permanecer en Guatemala. 

En Chiapas, de acuerdo a un comunicado oficial de la Secretaría de Salud, solo se han tenido –hasta el cierre esta edición– dos casos sospechosos, los que han sido suficientes para generar un estado de temor entre la población migrante africana y caribeña, que ante la imposibilidad de poder emigrar hacia Guatemala, ha optado por mantenerse en aislamiento.

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