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Las personas que hablan con extraños son muy felices

Por Mónica Shekaibán

Existe un grupo de personas muy extrovertidas y muy seguras de sí mismas, que no le tienen miedo al rechazo y se acercan a platicar con desconocidos en donde se los encuentren, ya sea en un avión, autobús, elevador, en el mercado, sin temor o prejuicio, simplemente tienen una mente abierta y les encanta conocer gente nueva, cada vez que tienen la oportunidad de hacerlo.

Por lo general este tipo de personas no hicieron caso a las creencias de “no hablar con extraños”, por lo que es peligroso y puede terminar muy mal, “evita cualquier contacto visual con desconocidos” y así con estas conductas ilógicas, vamos aprendiendo herramientas para defendernos de la gente que se cruza en nuestro camino, perdiéndonos de la oportunidad maravillosa de descubrir a otro ser humano distinto o igual a nosotros, aunque la plática no sea lo que se espera, siempre podemos aprender algo nuevo, hasta en las reacciones hostiles e indiferentes del otro, o en la apertura y sociabilidad que nos pueden llegar a demostrar desde que las miradas se cruzan.

Las reacciones que tienen las personas, nos dan mucha información acerca de ellas, podemos descifrar su estado de ánimo, de frustración o enojo ante la vida, también podemos detectar dulzura, dolor y ganas de desahogarse con un perfecto desconocido.

A veces nos parece extraño tanta amabilidad de un extraño, pero en realidad lo único que transmite esa persona es felicidad plena, alegría por la vida y momentos hermosos que desea descubrir a través del otro.

Nicholas Epley y Juliana Schroeder, terapeutas expertos en comportamiento humano, demostraron que a veces la soledad es una mejor opción que hacer contacto con personas extrañas, no porque les guste estar solos, sino porque creemos que otros no quieren hablar con nosotros.

El miedo al rechazo en muchas de las personas aumenta su inseguridad, y confirman en su falsa creencia, “que no son merecedores de llamar la atención, por que no tienen nada importante que aportar a otras personas”, por lo general son personas con muy baja autoestima, infelices y con miedo “al qué dirán”, pero esta creencia se desvanece con al exponerse a la aventura de lo desconocido, sin miedo al rechazo, entendiendo que si eso sucede, tiene que ver más con la otra persona que con nosotros mismos, cada persona tiene una historia distinta a la nuestra, creencias ilógicas e irracionales diferentes a las nuestras, por eso es importante no juzgar y no sentirnos juzgados.

Nunca se sabe qué puede pasar cuando al comenzar una conversación con una persona nueva:

  • Puedes encontrar a tu mejor amigo

  • Descubrir el amor de tu vida.

  • O simplemente la conversación resulta diferente y logras ver situaciones desde otra perspectiva.

Platicar con extraños es como viajar, te permite conocer culturas, emociones, tradiciones, pensamientos y adquirir experiencias que nunca encontrarás en un libro, en una película o en las redes sociales.

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