Pandemia y recesión mundial

Por Roberto de la Madrid

Si no lo mata de neumonía entonces lo deja desnudo en la calle, y no es broma, como los monos que puse al principio del programa que lo invito a que los vea. Seguramente eso va a pasar con cientos de miles de personas que debido al Coronavirus perderán su casa, la hipoteca, el trabajo y quizá —si es materialista— hasta la esposa.

La Pandemia amenaza con hacer trizas la economía y entrar en una prolongada recesión, lo que significa de entrada que millones perderán su trabajo en el mundo, y deseo que ni usted ni yo estemos en la lista, pero podemos estar (25M por 5=100M de personas directas afectadas, Organización Mundial del Trabajo).

La desaceleración de China por el cierre de ciudades y empresas debido al pequeño no ser vivo, rompió las cadenas de producción internacional. Chips, refacciones y un sin fin de cosas de y para China se detuvieron. Y ahora el contagio en Europa y América, tiró las aerolíneas, las bolsas, a los bancos mismos, el petróleo, desde Apple hasta Coca-Cola.

Miles de empresas, si no cierran, tendrán que despedir a muchos porque con qué les pagan, y el rescate de los gobiernos no alcanzará jamás. ¿Pero qué pasó? ¿El coronavirus es tan maldito? El coronavirus lo que hizo fue acelerar la crónica enfermedad que el mundo ya traía arrastrando, apuntan mis entrevistados, el escritor Francisco Fernández-Cruz Sequera y el periodista Jorge Luis Santa Cruz.

La enfermedad se llama usura, y consiste en que las élites bancarias y corporativas con el máximo poder económico se dedicaron a prestar a discreción y a inventar instrumentos financieros para endeudar las deudas de las deudas y seguir explotando, desde el que pide prestado para un coche hasta la mega empresa que necesita un rescate, más la Reserva Federal que imprime dólares a placer.

Resultado: año 2019, suenan las alarmas, dos monstruos amenazan la paz mundial: la deuda empresarial de EEUU es de 10 billones y la de China de 20. Más la gangrena que significa el capitalismo depredador suman alrededor de 200 billones de dólares, eso es lo que debe todo el mundo.

¿Y dónde está el dinero? No hay. Suponiendo que le quitáramos el dinero a todos los ciudadanos, gobiernos y empresas del planeta durante un año, el PIB del mundo no alcanzaría ni para pagar la mitad. La especie humana está endeudada, y a menos que suceda un milagro o que sigan imprimiendo dólares -lo que solo alarga la agonía- tarde o temprano todo explotará, ya sea en una guerra de guerras, o en un caos de hambre y violencia.

Sospechosamente apareció el nuevo coronavirus.

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