CaBayo de Troya – Un virus microscópico paraliza a la humanidad y su economía

Al momento de escribir este texto –domingo 15 de marzo a las 13 horas– se tenían 162 mil 687 casos confirmados de Covid-19 en el mundo, 6 mil 65 fallecidos por esta causa y 75 mil 620 pacientes recuperados. En México, la cifra de personas contagiadas también va en ascenso, así como los actos masivos cancelados… y las compras de pánico. 

Sin embargo, pese a las medidas anunciadas de manera anticipada en la llamada Fase 2 de un plan de contingencia para prevenir contagios de este virus importado, no todos han hecho caso. Prueba de ello fue la realización del festival Vive Latino, cuyos organizadores –pese a la cancelación de algunos artistas– se aferraron a la realización del mismo. Con todo y el alud de cancelaciones de eventos públicos anunciados el sábado, el Vive Latino tuvo una asistencia ese día de 68 mil 618 personas. 

Y en el filtro sanitario que montaron, se detectaron a 27 personas con fiebre, pero sin síntomas del Covid-19 (sic). Gran parte de esas 68 mil 618 personas se olvidaron de la “sana distancia”, y se tomaron de las manos, bailaron codo a codo, se besaron y compartieron bebidas del mismo vaso. Es el rock en tiempos de una pandemia y medidas emergentes, ante la mirada complaciente de autoridades sanitarias. Jorge Carlos Alcocer Varela, el secretario de Salud federal, mientras tanto, brilla por su ausencia en estos momentos, y quien todos los días reporta las incidencias es el subsecretario Hugo López-Gatell. 

Sin duda ya es momento para que el gabinete federal se sacuda a quienes no aportan a la 4-T, como el mismo Alcocer Varela, quien solo ha demostrado ineficacia e ineptitud en su cargo. Y no se trata de abonar a una catástrofe de salud pública, sino de actuar de manera responsable y seria. Las medidas anunciadas deben seguirse y no desafiar a la pandemia. 

El anuncio de la SEP de suspender las clases a nivel nacional –del 20 de marzo al 20 de abril– no son vacaciones, como algunos han malinterpretado, sino un aislamiento preventivo. No son días de asueto. Es un mes para prevenir contagios.

Un llamado a la reflexión

La pandemia del Covid-19 debe ser un llamado a la reflexión profunda. A darnos cuenta que la humanidad es sumamente frágil. Es el tiempo de hacer una introspección, de analizar nuestras vidas y costumbres, de valorarnos más al igual que a nuestras familias y seres queridos. Es tiempo de dejar atrás el consumismo superfluo que en nada nos ayuda a crecer como personas.

Debemos detener el consumo banal, dejar de cambiar constantemente de teléfono celular, pantallas de televisión, ropa cara, automóviles… Y en cambio, convivir más con la familia, seres queridos y amigos.

Dejemos atrás el consumismo que pensamos ayudará en nuestra felicidad y pongamos límites en ese sentido. El consumismo desbordado nos hace ser más egoístas y ambiciosos, olvidando valores familiares que más falta hacen en estos momentos.

Tomemos conciencia de que millones de personas carecen de muchos servicios básicos, y pongámonos a trabajar en ello. No se trata de que el rico mantenga al pobre, al contrario, sino que se redistribuya la riqueza. Hacen falta nuevas reglas de oportunidades, de que el piso sea parejo para todos los mexicanos. Tampoco es un borrón y cuenta nueva. No debería de ser así.

No se trata de dejar impunes a los políticos que han hecho de México un pozo de injusticias y saqueos fraguado por ellos. Es tiempo, también, de poner fin a la corrupción e impunidad. De dejar atrás las leyes injustas y a modo. De cortar una larga cadena de complicidades transexenales en donde los políticos y servidores públicos que se van, dejan a sus más fieles lacayos para que les garanticen protección a sus fechorías.

Y para ello, hace falta remover a esos lacayos –como algunos magistrados, legisladores, jueces y ministerios públicos– que hacen leyes convenencieras, que bloquean iniciativas, que a toda costa buscan blindar información del pasado, que quieren tapar tropelías cometidas por sus exjefes.

Estos fieles y serviciales lacayos ocupan lugares clave en la administración pública y, desde ahí, cumplen su cometido garantizando protección. Desde Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y los sistemas de Salud, en el pasado se dio un descomunal saqueo, solapado por presidentes y orquestado por secretarios de Estado.Y algunos funcionarios de sexenios pasados siguen laborando en esos entes del Gobierno, cuya lista es interminable

Otro tema pendiente es revisar las concesiones otorgadas por gobiernos pasados a particulares.

Muchas de ellas son transexenales, a 10, 20 o 30 años… pese a múltiples irregularidades plenamente documentadas. La autoridad tiene la obligación de un análisis profundo, y si se detectan que exservidores públicos saquearon el erario y se beneficiaron con dichas concesiones, deben ser enjuiciados y regresar lo robado.

Debemos tener claro que no gastar no es ahorrar, hablando del Gobierno. Si alguien quiere bajar 40 kilos en 15 minutos, podría hacerlo si se corta las piernas… pero luego, ¿cómo camina? Tengamos claro que no gastar es no crecer. Gastar para invertir es prevenir.

Todo esto lo entiende el presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde nuestras trincheras, ayudemos con buen ánimo y no caigamos en la provocación mediática.

carlos.bayo@angelmetropolitano.com.mx

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