Elevar la espiritualidad a través de la naturaleza

Por Mónica Shekaibán

Para elevar nuestra espiritualidad, primero hay que entender que la búsqueda espiritual no está libre de las trampas del ego, ya que nuestra propia forma de responder ante los eventos no tiene nada que ver con el hecho en sí, sino cómo percibimos nosotros el hecho.

Nuestra percepción tiene una íntima relación con nuestras experiencias de vida, y vamos instalando toda esa información racional o irracional en nuestras mentes y reaccionamos de forma automática ante ellas, pero desgraciadamente no siempre es de la forma más adecuada.

El sabio Shantideva declaró, en su afamado libro El camino del Bodhisattva, “que toda la felicidad y el gozo son consecuencia de celebrar a otros seres sentientes y contribuir a su bienestar, mientras que los problemas, las tragedias y los desastres son consecuencia de actitudes que en lugar de servir a otros sirven únicamente al propio ser, de tal forma que en realidad servir a otros seres es tan espiritual, o más, que meditar, realizar rituales o cantar alabanzas”.

A veces es muy difícil de comprender esto, ya que las redes sociales, la prensa, la televisión y los noticieros nos han llevado a pensar que todo gira alrededor de nosotros, por eso el mercantilismo e individualismo ha desmoronado a comunidades enteras, el maltrato y explotación de los animales y del ecosistema, y eso ha sido brutal en los últimos años, es imposible ya seguir cerrando los ojos e ignorar todas las señales e información que se tiene, la devastación medioambiental ya nos alcanzó y ahora es mucho el trabajo que hay que hacer en todo el mundo para recuperar todo aquello que nosotros hemos descuidado y abandonado por tantos años. Todos los seres humanos tenemos el derecho de ser felices desde el momento de nacer y trascender el sufrimiento, logrando una evolución del SER, desde el amor y agradecimiento de todo aquello que nos rodea.

Es importante tener interacciones con el mundo exterior de forma sana y amorosa, bajo una misma ley universal: 1. Nada en contra de los demás y nada en contra mía; es la ley del respeto para crecer y evolucionar conectados con nuestra espiritualidad. 2. Dejar el apego a las personas y a las cosas, nos aleja del sufrimiento y podemos ver el mundo de una mejor forma.

Dalai Lama: “El mundo se vuelve más y más pequeño y más y más interdependiente. Hoy más que nunca, la vida debe estar caracterizada por un sentimiento de responsabilidad universal, no sólo entre las naciones y los humanos, sino también de parte de los humanos a otras formas de vida”. Hay que hacer consciencia de lo afortunados que somos al tener este mundo, con su tierra, con sus cielos, con la flora y fauna, un ecosistema hermoso donde vivir, solo nosotros tenemos la voluntad de contribuir al bienestar de nosotros y de otros seres.

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