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CaBayo de Troya – Es tiempo de revisar las concesiones

Después de tantos años y abusos, ya es tiempo de revisar las concesiones que ha otorgado el Gobierno a los grupos de siempre. Carreteras, rutas y líneas aéreas, telecomunicaciones y radiocomunicaciones, están en manos de unos cuantos grupos y empresarios, con condiciones ventajosas a largo plazo.

México es un país donde también hay empresarios en todos los sectores, con una categoría y calidad humana. Pero también los hay con poca calidad moral…

Apenas salió a la luz pública el caso de Alexandro Struck Azcárraga, nieto de Rogerio Azcárraga Vidaurreta, quien es el dueño de Grupo Fórmula, al ser acusado de presuntamente golpear a una mujer.

Las imágenes de cómo dejó a su expareja, con golpes en el rostro y hematomas por ahorcamiento, se hicieron virales, y todo indica que el joven Alexandro huyó del país.

Este es un caso reciente, pero existen más que permanecen en total impunidad, o con la justicia aplicada a medias.

Por ejemplo, los tristemente célebres jóvenes apodados Los Porkys –hijos de poderosos empresarios– acusados por abusar de una joven en enero de 2015. De los cuatro juniors veracruzanos, solo a tres se les giraron órdenes de aprehensión, pues sus familias movieron influencias para que no fueran procesados.

Un caso más reciente –noviembre de 2019– es el de Juan Carlos García, exdirector de la filial mexicana de Amazon y director de comercio digital de la multinacional de electrodomésticos Elektra, quien fue señalado por ser el principal sospechoso del asesinato de su exesposa, Abril Pérez Sagaón. 

Cabe señalar que Juan Carlos García ya había sido denunciado por Abril por intento de homicidio, pero un juez ordenó su libertad. Hoy, el juez está suspendido, Juan Carlos prófugo y Abril muerta…

En México, en promedio, mueren 10 mujeres asesinadas por día, y al menos ocho de cada 10 casos permanecen impunes.

Por ello, hace falta que se combata con mayor firmeza a los feminicidas, que se apliquen las leyes sin favoritismos y, sobre todo, que dejemos de ser un país donde prive la impunidad para los delincuentes.

Y en ese sentido, bien valdría revisar las concesiones que ha otorgado el Estado mexicano a un puñado de empresarios, algunos de ellos deshonestos y sin capacidad moral para conducir grandes consorcios y cuyo único propósito es seguir amasando fortunas.

Ya es tiempo de que se distribuya la riqueza de manera equitativa y que no esté concentrada en manos de unos cuantos. 

Ya es tiempo de que la sociedad vea que sí hay justicia, y compruebe que esa palabra todavía existe en el país, que como dijera Gayo, el jurista romano. 

Y es tiempo de que se termine la impunidad…

carlos.bayo@angelmetropolitano.com.mx

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