Juego de Tronos

Por Roberto de la Madrid

Desafortunadamente, muchas veces la posición del macho agresivo y del golpe bajo, funciona. Y es más lamentable cuando lo hace un presidente. Quien se lleva el premio es el turco Recep Tayyip Erdogan. Invade el país, su vecina Siria, la bombardea y además amenaza con quedarse. Cuando el presidente de Rusia, Vladimir Putin —que protege a los sirios— le exige que deje de disparar, Erdogan se da el lujo de contestarle: “quítate de mi camino”; Putin es uno de los hombres más poderosos del mundo, maneja una de las potencias nucleares y militares más avanzadas.

No solo eso, el turco amenaza a Europa con inundaciones de migrantes sirios si no le dan la protección ante Rusia, militar de la OTAN, de hecho le exige a Trump que le ponga misiles Patriot para defender a los aviones turcos ante los rusos, cuando además retó desde el año pasado a EEUU a comprar los misiles rusos S400. Erdogan sabe doblar el brazo.

Eso no quiere decir que está en lo correcto, porque hasta ahora es muy dudoso que tenga el derecho de querer controlar un pedazo de Siria, Idlib. Atacó al Ejército sirio destruyendo decenas de tanques, convoyes, aviones, helicópteros, blindados. El presidente sirio Bashar al-Asad denunció la violación de la soberanía y le advirtió que lo echaría de Siria. Erdogan se rió. La semana pasada todo estaba listo para ver una guerra sangrienta: Turquía contra Siria y Rusia.

Pero de último momento en el Kremlin, se reunieron Putin y Erdogan. ¿Y qué pasó? Otro golpe bajo. Turquía no solo no se sale de Siria, sino que Putin le autorizó quedarse ahí, crear corredores de seguridad y patrullar conjuntamente a cambio de un alto al fuego. El presidente sirio fue hecho a un lado y además no deberá atacar a los invasores. Independientemente de juzgar quién viola la ley, quién tiene la razón, es urgente denunciar en todos los foros internacionales, su junta de barrio o la cena con amigos, que el ser humano está postrado en la conducta primitiva de la prehistoria.

Y que si no se hace algo rápido, con la tecnología que avanza tan rápido, nuestros nietos verán la destrucción. Porque esta conducta de imponerse a base de la amenaza pisando cualquier convenio, se da en todos los niveles. Desde un narco cobrando impuestos, hasta un padre de familia prepotente, desde el crimen y su negocio de tráfico humano hasta el gobernante corrupto que miente para hincharse los bolsillos.

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