Karakuri – Robots

Foto EFE

Por Raquel Bialik 

Karakuri- que en japonés significa “mecanismo”- son figuras diseñadas específicamente para moverse y desempeñar algún rol para el que fueron creados.Tuvieron su auge en la región de Aichi en los siglos XVIII y XIX, originalmente de madera y se utilizaron en el teatro; los más pequeños como juguetes en las habitaciones, así como en festividades religiosas representando mitos y leyendas a través de su movimiento.Las grandes empresas como Toshiba, Fuji, Mitsubishi y Toyota posiblemente nacieron bajo el paraguas tecnológico de los karakuri.

Son aparatos mecánicos, así como los autómatas, robots. Estos últimos llevan su nombre a partir de los hermanos checos Capek , y cuyo significado en eslavo, significa ̈trabajo ̈.Y la robótica- su campo de estudio-, fue denominada así por el escritor de ciencia ficción, Isaac Asimov.

Máquinas automatizadas, humanoides, que, cada vez más, empiezan a aparecer en distintos ámbitos pero que ya conforman una realidad en nuestras vidas y, muy particularmente, se hacen presentes en los momentos actuales que nos están tocando vivir.

Me refiero a la reciente y preocupante pandemia del coronavirus- el 2019-nCoV- que ha empezado a invadir nuestra existencia, no sólo en el pensamiento, en la información que estamos recibiendo última y constantemente, y que no sólo nos ha hecho conscientes de la globalización, del ̈efecto mariposa ̈, de los sucesos aparentemente tan lejanos  de nuestras vidas, como Wuhan en China, sino también de sus repercusiones.

La relación de Wuhan, capital de la provincia de Hubei con una población de 11 millones de habitantes, los “superpropagadores” ( aquellos infectados que a su vez infectan a otros 10 o más sujetos) y el tema de los karakuri y los robots se debe a la utilización en estos momentos de estas máquinas creadas por el ser humano, al servicio del ser humano, para evitar hasta donde es posible el contacto directo, que estaría propiciando la propagación de este virus, tan letal y expansivo.

El cine, la literatura, las artes, los diseñadores y manufacturas se sirven de estos androides para distintos propósitos. Star Wars, Atlas, Unimate, We Chat… Sirviéndose de robots en hospitales, hoteles, restaurantes, fábricas, en el hogar(para apoyar en el aseo doméstico), la industria militar, investigaciones…

Su utilidad y aplicación son ilimitadas. Nos facilitan la vida. Ciencia y Tecnología a nuestro servicio y disposición. Sólo que, CUIDADO, con la dependencia; que no los volvamos nuestros amos y que no los sobrevaloremos y perdamos su propósito. Siguen siendo máquinas.

*Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com

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