Mary Mallon, la mujer que vivió 26 años en cuarentena por tifoidea

Al día de hoy se asume que Mary Mallon fue responsables de 53 casos de tifoidea, de los cuales tres resultaron en la muerte

Por Alejandro Montesinos

Actualmente muchos de los esfuerzos globales en materia de salud y control de enfermedades están abocados a detener los contagios de una nueva cepa de coronavirus, COVID-19.

En toda la historia de la humanidad, la lucha contra los virus, infecciones o pandemias no es nueva, innumerables son los casos en los que gobiernos y sociedad han hecho todo para combatir diversos males; aunque de todos ellos hemos salido victoriosos, no podríamos dejar de mencionar algunos de los más memorables.

El inicio de la tragedia

Corría el año de 1938 y la noticia de la muerte de una mujer de 69 años, en el hospital-asilo Riverside, en la isla North Brother de Nueva York, tomó los titulares de aquella época, pero… ¿por qué? Mary Mallon enmarcó su historia en las páginas de la historia de la medicina y de la lucha de humana contra las epidemias.

Mary Mallon era una cocinera irlandesa, nacida en la localidad de Cookstown; nació cuando aún queda en la memoria colectiva y económica los estragos de la gran hambruna provocada por Inglaterra, la cual -de acuerdo El País- había provocado la muerte de medio millón de irlandeses y la migración de un millón de ellos, especialmente a Estados Unidos.

A sus 15 años, Mary Mallon decidió ser parte de ese millón de irlandeses que emprendieron la huida hacia el país norteamericano.

Un nuevo comienzo para Mellon 

Aunque en un inicio su presencia en aquel país no fue fácil, pues Mallon no sabía leer y llegó sin dinero, con el paso de los años aprendió a cocinar, por lo que se acomodó pronto como la cocinera de una familia acaudalada.

Curiosamente, a las dos semanas, los ocho miembros de la familia enfermaron por fiebre tifoidea y lo mismo ocurrió en 1901 cuando trabajaba en Manhattan, relata una investigación retomada por la BBC. Para agosto de 1906 empezó a trabajar en la residencia que un banquero había alquilado en la selecta Long Island; a finales de ese mes, una de sus hijas sufrió la misma enfermedad y días después otras seis personas, entre miembros de la familia y sirvientes, fueron hospitalizados por la misma causa.

Luego de lo ocurrido con su familia, el banquero decidió contratar a un ingeniero especializado en cuestiones sanitarias, pues entre otras cosas le da miedo no poder volver a rentar la vivienda. De acuerdo con los expertos, la decisión del banquero salvó a decenas de personas de la alta sociedad de contraer tifoidea.

En busca del culpable

El ingeniero George Soper examinó la casa exhaustivamente sin encontrar nada sospechoso, pero le llamó la atención que la cocinera hubiera dejado el empleo, por lo que decidió recabar información de la mujer en todas las agencias de colocación de trabajo, de aquellos años.

Observó que en seis barrios selectos de Nueva York desde 1901 hasta 1906 se habían presentado 22 casos de fiebre tifoidea, de los cuales uno había dado como resultado la muerte de una niña.

El misterio resulto; detalles revelados

En la investigación de Soper había un único denominador común: la cocinera Malllon.

Luego de más días de investigación, el ingeniero averiguó que la especialidad culinaria de Mary Mallon era hacer helados con melocotones troceados a mano.

Conocedor del papel de la suciedad en la transmisión de ciertas enfermedades infecciosas, pensó que la razón del contagio podía estar en aquella mujer. Sobre todo cuando leyó en una publicación europea que había portadores asintomáticos de tifoidea.

Dado que Mallon se negó a colaborar con Soper, fue trasladada por la fuerza a un hospital y en la consulta negó rotundamente haber estado enferma y luego de un altercado violento con la policía y un médico, escapó, pero al poco tiempo la encontraron escondida en un armario en un domicilio cercano.

Luego de varios estudios, encontraron en sus heces bacterias de Salmonella typhi. Para 1907 fue confinada en el hospital Riverside, ante lo que ella dijo en alguna ocasión: “Soy inocente. No he cometido ningún crimen… Es injusto. Parece increíble que una mujer indefensa pueda ser tratada así en una comunidad cristiana. ¿Por qué me destierran como un leproso?”.

Fue liberada en 1910, con la condición de que no volviera a trabajar como cocinera; sin embargo, en 1915 ocurrió nuevamente un brote de fiebre tifoidea en el Sloane Maternity Hospital, en Manhattan, donde enfermaron 25 personas y fallecieron dos.

¿Una condena justa?

Luego de una corta investigación se descubrió que la cocinera era Mary Mallon, bajo una falsa identidad.

La policía la encontró y fue enviada otra vez al Riverside, donde permaneció hasta su muerte en 1938. De acuerdo con la investigación de la BBC, durante los 23 años en los estuvo recluida, la religión fue su único consuelo, pues nunca recibió ninguna visita.

Según reportes periodísticos de la época, tras su muerte no se hizo autopsia a su cadáver, que fue enterrado en el cementerio católico de Saint Raymond, en el Bronx. Al día de hoy se asume que Mary Mallon fue responsables de 53 casos de tifoidea, de los cuales tres resultaron en la muerte.

 

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