La ceguera de género de López Obrador

Por María Cristina Hall

La ceguera de género de López Obrador no sólo es evidente en su respuesta a los terribles feminicidios que sacuden al país, sino que se vislumbra en los símbolos que ha construido desde que entró al poder. La 4T ha invisibilizado a las mujeres desde su logo, hasta la Cartilla Moral de Alfonso Reyes y el billete de 200 pesos, ahora sin Sor Juana.

Este febrero, la poca sensibilidad de López Obrador en materia de género ha tomado la primera plana. Ante cuestionamientos sobre la retipificación de los feminicidios en el país, el presidente dijo: “No quiero que el tema sea nada más el feminicidio. Ya está muy claro que se ha manipulado mucho sobre este asunto, en los medios, no en todos, los que no nos ven con buenos ojos…” y después cambió de tema para señalar a los recursos entregados al Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, que pagarán la rifa del avión presidencial.

A pesar de tener uno de los gabinetes más diversos de la historia de México, parece que reducir la violencia contra la mujer no es prioridad.

Cuando las mujeres pintaron la puerta del Palacio Nacional después del asesinato de Ingrid Escamilla, pidió “que no nos pinten las puertas, las paredes”. Ante el feminicidio de Fátima, una niña de 7 años, culpó al neoliberalismo.

La hipocresía de culpar a lo neoliberal es escandalosa: la administración de AMLO ha recortado los presupuestos y operaciones de guarderías (por “corruptas”), escuelas de tiempo completo, refugios de la sociedad civil para mujeres, INMUJERES y la Comisión de Atención a Víctimas.

Aunque quizá la indiferencia del presidente es más evidente en este tipo de declaraciones y acciones públicas, también ha excluido a las mujeres de los símbolos de la nación.

Un mes antes de tomar protesta como presidente, López Obrador mostró el logo de la 4T al público: incluye a Benito Juárez, Francisco I. Madero, Lázaro Cárdenas, José María Morelos y Pavón y Miguel Hidalgo. La caricatura, con cinco hombres, lo acompaña en cada mañanera, cada comunicado. Cuando recibió quejas por la falta de mujeres, precisó que los héroes de la Independencia, Reforma y Revolución “no tienen género”, pues son símbolos. Esta ridícula pronunciación simplemente demuestra que, en el imaginario del presidente, el género masculino sigue representando a lo universal.

Asimismo, en enero de 2019, el presidente reeditó la Cartilla Moral de Alfonso Reyes, un texto conservador con tintes patriarcales escrito en 1944, como el nuevo modelo que promueve “valores culturales, morales y espirituales” que deben seguir los mexicanos. El presidente, por si fuera poco, se apoyó en iglesias evangélicas para distribuirla.

Desde septiembre, también nos despedimos de la única mujer cuya imagen dotaba a los billetes del país: ya no se imprimirá a Sor Juana Inés de la Cruz, escritora del Siglo de Oro, en el billete de 200 pesos. Una vez más, reviviremos a la omnipresente Guerra de la Independencia, con Miguel Hidalgo y José María Morelos.

Para un presidente que prometió inclusión, apoyo a los más marginados y un proyecto realmente para todos, estas acciones son realmente estrepitosas. Las mujeres han quedado excluidas de los símbolos patrios, que son clave para el proyecto nacionalista del presidente. A la 4T le interesa proyectar unión, poder y una historia de grandiosidad—pero en los símbolos que apoyan a esta narrativa, no hay mujeres.

Este 9 de marzo también se convoca a un día sin mujeres: ¿el paro nacional llamará la atención del gobierno tanto como los monumentos dañados? ¿O es que ya están acostumbrados a no vernos?

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