Antibacteriales y antivirales naturales

Por Jorge Pérez Naitoh

La recomendación que escuchamos desde pequeños de lavarnos las manos después de ir al baño y antes de comer es obviamente una cuuestión de higiene, pero ¿alguna vez te has detenido a pensar por qué un jabón antibacterial?

Para entender mejor el concepto “antiséptico” primero tenemos que entender cómo funciona el jabón. La mayoría de las moléculas orgánicas e inorgánicas tienen una propiedad inherente de hidrofobicidad o hidrofilicidad, la propiedad de mezclarse con el agua. Es importante destacar que el agua por sí misma no limpia bacterias o virus porque la mayoría de ellas son hidrofóbicas (como la interacción de agua y aceite).

La mayoría de los jabones están hechos de grasas y una molécula base (como hidróxido de sodio). Las moléculas del jabón, entonces, tienen partes hidrofílicas e hidrofóbicas, que permite suspender cualquier material orgánico como bacterias o virus y que se “resbalan” de la superficie al lavarlas con agua. El jabón es bastante efectivo como medida preventiva, pero nunca será 100% efectivo para eliminar la totalidad de los microbios.

Momentos de crisis de salud como el que estamos viviendo hacen que la venta de jabones antibacteriales se dispare, pero además del jabón, ¿qué otras moléculas funcionan como antibacterial?

Existe una tendencia de utilizar productos naturales en vez de antibióticos, y resulta que existe una gran gama de moléculas de origen natural que nos pueden ayudar a combatir microbios.

Uno de ellos es la molécula del carvacrol, un extracto que se encuentra en el aceite esencial del orégano, tomillo y bergamota. Esta biomolécula tiene acción ante bacterias bastante conocidas como Escherichia Coli, Staphylococus aureus, Listeria innocua, Saccharomyces cerevisae y Aspergillius niger. Aunque el mecanismo no está bien entendido, la teoría es que funciona igual que cualquier otro antibiótico, cuyo mecanismo de acción viene en tres sopas.

Una molécula se considera antibiótica cuando su acción en la célula de la bacteria actúa como un inhibidor de síntesis de proteínas, si interfiere con la estabilidad de la membrana celular o si inhibe la transcripción o traducción de su material genético.

Otro ejemplo de biomolécula con acción benigna para nuestra salud es el bergamoteno, molécula que se encuentra en la toronja y tiene propiedades antivirales. Su mecanismo de acción interfiere con la producción del ATP (la “gasolina” de todas las células eucariotas), ya que inhibe la familia de enzimas citocromo (esencial en cualquier metabolismo celular). Existen también estudios piloto para utilizarse como complemento en el tratamiento del VIH, pero están lejos todavía de resultados prometedores.

Por ahora, si ves un jabón con cualquiera de estas moléculas, puedes estar seguro que es efectivo para proteger tu salud.

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