Una lección para todos los mexicanos y latinos

Por Roberto de la Madrid

Aunque no estoy de acuerdo con muchas cosas, debido a que desde el lente occidental es una total aberración que la religión se use para gobernar un país (en nombre de Dios se podrían ejecutar políticas incuestionables y cometer atrocidades; los políticos no son jamás enviados de Dios sino seres humanos susceptibles de corrupción, errores, enfermedad de robo y egolatría), sí quiero poner de ejemplo una cosa que sacaría a México y a muchos países del atraso y la dependencia.

Se celebra aquí el 41 aniversario de la Revolución Islámica de Irán, la que derrocó al famoso Sha de Persia (Sha significa Rey). La Revolución Islámica provocó el presunto odio de Estados Unidos. Desde hace 4 décadas, cuando fue tomada la embajada estadounidense en Teherán, el Departamento de Estado estadounidense ha estado asfixiando a Irán con terribles sanciones -hasta la fecha-, con las cuales Irán nunca ha podido ingresar al comercio mundial. Las importaciones y exportaciones son limitadas.

Aquí, no puedes ver coches Ford, Chevrolet, Chrysler, Lincoln, Cadillac, etc., ni concesionarios oficiales de las grandes marcas como BMW, Mercedes-Benz; o de ropa, como Hugo Boss, Mango, Zara; o de teléfonos y computadoras como Mac; o de maquillajes Mac; o de lavadoras Whirpool; o de cualquier otra cosa. Algunas marcas sí las hay, aunque son importaciones de terceros países, y muy costosas. Pero no solo escasea esto sino también lo más importante, los componentes electrónicos, el acceso a la tecnología mundial, los aparatos necesarios para la industria, armamento para el ejército y muchas cosas más que permiten a un país avanzar.

En 41 años de revolución, Irán apostó todo para hacer las cosas por su cuenta. Presionó a las universidades y a la industria para inventar y producir -aunque no con mucha calidad-, todo lo necesario para sustituir lo que no podía comprar, importar u obtener del exterior. El costo de sus políticas quizá sea muy alto para la población, pero no me quiero centrar en eso que es tema de otro artículo, el asunto es que, aunque les falta mucho para igualar a las potencias, lo han conseguido.

Basta ver que en el ataque a la base de EE.UU. en Irak, los iraníes lo hicieron con misiles que ellos mismos construyeron. Irán ha desarrollado alrededor de 10 marcas nacionales de coches, está entre los países con la nanotecnología más avanzada, tiene una carrera nuclear, produce centrifugadoras de uranio, increíblemente produce su propio armamento, misiles, rifles, tanques, barcos de guerra, y ahora hasta cohetes para poner satélites en el espacio. Insisto, también hay una cara oscura de esta historia, de la que algún día se hablará. Pero ahora quiero que usted se concentre en esto y piense cómo podemos ayudar a México, a Nicaragua, a Argentina, a Brasil, a nuestros países.

Le pido que tome solo este ejemplo de producción nacional, y piense cómo usted se puede potenciar como individuo, persona, sociedad y gobierno, para crecer productivamente. Si lo hizo Irán, probablemente todos en el mundo lo puedan hacer.

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